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POR Néstor Villegas

El emprendimiento es tema de todos los días en políticos, escuelas, medios de comunicación y redes sociales; se habla de emprender prácticamente como una obligación y desde un punto de vista económico...

El emprendimiento es tema de todos los días en políticos, escuelas, medios de comunicación y redes sociales; se habla de emprender prácticamente como una obligación y desde un punto de vista económico, las empresas Mipymes y Pymes son el motor que mueven al país; ni las acciones públicas ni el ambiente macroeconómico podrían contribuir de mejor manera con la generación de la riqueza para la gente.

Palabras cómo startup, scaleup, SAPI, venture vapital, spin off, innovación, tecnología, pitch, se han vuelto del dominio popular, y con tantos ejemplos de personas que han hecho crecer sus empresas de manera exponencial en muy poco tiempo, el emprendimiento más que nunca se ha vuelto aspiracional, una meta, una necesidad y algo cotidiano.

El ambiente no pudiera estar más ad hoc, cada vez hay más incubadoras, parques tecnológicos, plataformas de crowdfunding, ángeles inversionistas, fondos de capital privado, programas de apoyo a emprendedores, startup camp, startup weekend, en general un ecosistema emprendedor muy vasto, que surge como red de apoyo y medio ideal para el networking y para hacer negocios.

Pero, ¿cómo aprender a emprender? Las universidades oportunamente han salido al mercado desde hace unos años con carreras cómo:  Licenciatura en Creación de Negocios y Desarrollo Empresarial, Creación y Desarrollo de Empresas, Administración y Creación de Empresas; Peter Druker tiene una frase muy interesante:

 “El emprendimiento ni es una ciencia, ni arte, es una práctica.”

El emprendimiento entonces, ¿se puede enseñar/aprender en un aula?, ¿es una ciencia o conocimiento que se pueda transmitir? En la mayoría de los casos los encargos de esa instrucción no han emprendido, son académicos que igual dan clases en carreras como finanzas, mercadotecnia, administración de negocios entre otras. Un emprendedor deber ser líder, debe tener coraje, facilidad para hacer muchas relaciones, debe aprender a vender, debe aprender a caerse y levantarse, a fracasar una y otra vez, pero en la práctica y con la práctica, viviendo en un mundo real valorado por un mercado pues una valoración académica pudiera ser engañosa.

¿Qué pasaría si en lugar de invertir 4 o 5 años y miles de pesos en colegiaturas simplemente se emprende y se aprende de la experiencia?, ¿si se estudia cualquier otra profesión no se puede emprender?, ¿es necesario tener estudios para emprender? No puede haber respuestas correctas sino casos de éxito, vivencias e historias de trabajo que a final de cuentas son el mejor sinodal que cualquiera emprendedor puede tener.

El emprendimiento es similar a un deporte, ver a los profesionales es motivacional y la frase clásica para demostrar sus hazañas es “sólo hacen eso”, “de eso viven”, “no hacen otra cosa”. ¿Y acaso un emprendedor no debería hacer lo mismo? Salir a la cancha/campo/pista, ponerte los tenis, sudar, lesionarte, practicar más tiempo que los demás, ser disciplinado, ser congruente; las historias de los grandes atletas y los grandes empresarios (antes emprendedores) así lo demuestran. Si estás pensando en emprender, hazlo, aprende de los que ya lo hicieron, si te caes siete veces levántate ocho, inténtalo una y otra vez, recuerda: la práctica hace al maestro.

 




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