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POR Guillermo Villalobos

En nuestro México actual, existen varios programas e incentivos que buscan detonar y desarrollar el emprendimiento en diferentes instituciones tanto educativas como de gobierno.

Sin embargo, durante décadas en México hemos visto recurrentes casos de éxito de personas que emprenden un negocio, y no es precisamente por una oportunidad de negocio, sino mas bien es derivada de una necesidad de buscar un ingreso económico para lograr el sustento económico actual. Existen muchos escritores y casas de estudio que mencionan que la creatividad del mexicano es muy buena para emprender, pero desafortunadamente la mayoría de las veces va sin un enfoque bien dirigido.

En nuestro estado existen varios parques tecnológicos tanto de universidades privadas como públicas que buscan ser una incubadora de nuevos proyectos innovadores basados en ciertas estrategias que se derivan desde Gobierno del Estado. La intención es generar ideas de negocio que realmente puedan tener un impacto positivo en nuestra economía por su innovación y potencial de desarrollo.

Seamos o o emprendedores, la educación en cualquier sentido nos hará mejores personas y profesionales en la actividad económica que desempeñemos.

A nivel federal existen programas como el Fondo Nacional del Emprendedor en donde es posible también bajar recursos para proyectos de emprendimiento en donde pueden ser créditos a tasas preferenciales o apoyos a fondo perdido. Viendo este entorno que pudiera ser favorecedor para el emprendimiento, ¿por qué México no logra destacar en este ámbito y porqué nuestra economía sigue creciendo a tasas muy pequeñas lejos de nuestra necesidades? 

En este punto es donde considero, desde mi humilde punto de vista, la necesidad de que el emprendimiento vaya acompañado de la educación, que irónicamente se contrapone en al mayoría de las ocasiones por la propia necesidad de emprender un proyecto para cubrir las necesidades primarias, sin tener los suficientes fundamentos o visiones sustentadas para realizarlo con un éxito a mediano plazo y trascendencia.

Los esfuerzos por parte del gobierno para lograr este acompañamiento y educación considero que son positivos sin ser suficientes, pero considero aún más importante que nosotros como mexicanos que nos gusta emprender y aterrizar ideas, seamos los primeros en ser conscientes de la importancia de prepararnos para poder ejecutar de mejor manera nuestros proyectos. No es indispensable educarnos con una carrera universitaria; un buen libro, un buen diplomado o cursos cortos pueden brindarnos los conocimientos que podrán ayudar a que nuestras decisiones al momento de emprender sean más acertadas que aquellas que hacemos por puras “corazonadas” o por impulso.

La educación continua puede ser el factor que genere el entorno de país para un desarrollo económico sustentable que todos buscamos. Seamos o no emprendedores, la educación en cualquier sentido nos hará mejores personas y profesionales en la actividad económica que desempeñemos. Porque como dijo Confucio, “donde hay educación no hay distinción de clases”.




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