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POR Churro Navarro

Constantemente me gusta tener presente la fábula de la liebre y la tortuga, esa injusta carrera en donde la liebre por mucho gana ventaja sobre la tortuga.

La liebre, al verse por encima de su competidora, decide tomarse una siesta a la sobra de un árbol, para cuando despierta, la tortuga está por finalizar la carrera, y sin importar todo su esfuerzo y gran talento, la liebre no logra llegar a tiempo y la tortuga gana la carrera.

Y  esta fábula creo va de la mano de una frase de Will Smith: “No importa lo talentoso que seas, tu talento te va a fallar, si no estás capacitado, si no estudias, si no trabajas realmente duro y no te dedicas a ser mejor cada día.”

¿Acaso no basta ser talentoso?

Me queda claro que existen infinidad de personas con grandes talentos, habilidades natas que los destacan de entre los demás, pero también es una realidad que la mayoría de las personas que se dejaron llevar por el brillo de su talento y no dedicaron tiempo y esfuerzo en mantenerlo,  mejorarlo, terminaron siendo un simple recuerdo.

Cuántas veces no hemos escuchado a los cronistas deportivos de los grandes talentos que tienen los denominados cracks de los deportes, Usain Bolt, Messi, Michael Phelps, etc. Pero detrás de estos logros hay un trabajo exhaustivo, disciplina y una voluntad férrea.

Cuando hablamos de emprender, muchos creen que solo basta tener una buena idea, mucho talento, ponerte unos lentes hipsters, salirte a vender y conquistar el mundo; la mayoría se estampa contra la pared de la realidad.

Al emprender algo, debes llevar en mente esto, ser disciplinado, organizado, puntual, comprometido y saber que las cosas no siempre saldrán como las esperabas.

Y sobre todo que no podemos apostarle todo a nuestro talento, debemos adquirir habilidades diariamente que nos permitan ser mejores y más competitivos, además la humildad será una gran herramienta para poder trabajar en equipo y generar experiencias colaborativas. Tenemos mucho que aprender de los demás.

Ser constante, esto lo puede ser a través de tres puntos básicos; tener un motivo, usar un método y contar con un mentor.

Es con base en la constancia, el ir paso a paso, así lograremos ser mejores cada día y alcanzar esa metas trazadas. Si cuentas con un gran talento, nútrelo. Si crees que no cuentas con ninguno, entonces se constante y disciplinado, el resultado siempre será el éxito.

Debemos estar todos los días dispuestos a donar el extra de nosotros mismos.

¿Tortugas o liebres? las metas están puestas.

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