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POR Max Navarro

La inutilidad cultural en favor del absurdo global ¿Tiene sentido buscar un sentido a la cultura?, ¿usted tiene cultura?, ¿puede definir en este preciso momento su cultura?, ¿su cultura define su forma...

¿Tiene sentido buscar un sentido a la cultura?, ¿usted tiene cultura?, ¿puede definir en este preciso momento su cultura?, ¿su cultura define su forma o estilo de vida? Honestamente, ¿le afectan estas preguntas o realmente le tienen sin cuidado?

¿Qué sucedió?, ¿por qué razón visto, me alimento y hablo como lo hago? Lo más probable es que nunca nos lo hemos cuestionado verdaderamente, el devenir del día a día nos ha esculpido como somos, mimetizándonos en nuestra familia y sociedad para pertenecer con un poco más o un poco menos de protagonismo, como una pieza en la maquinaria social de nuestro entorno.

La pregunta casi ofende… ¿eres culto?, ¿acaso te importa serlo? Pero… ¿para qué me sirve ser culto?

Pablo Huneeus, sociólogo chileno, hace una propuesta que merece ser transcrita: “cultura es todo lo aprendido por medio de la comunicación. Es el conjunto de comportamientos socialmente adquiridos."  Pero sin duda, es mucho más que eso. Hoy, cuando decimos cultura nuestro cerebro se remite a una idea profundamente arraigada en nuestra memoria relacionada con las artes, literatura y ciencias según el modelo tradicional. Para pensar cultura en un sentido más amplio como aquí propongo, hay que hacer un esfuerzo para borrar lo anterior e instalar en su lugar el nuevo concepto. Este concepto del significado de cultura es: “El conjunto de conocimientos, habilidades y experiencias que nos ayudan a crecer y a ser mejores como individuos y como sociedad”.

Antropológicamente, el hombre evolucionó a homo sapiens gracias a la acumulación de conocimientos que le ayudaron a subsistir de mejor manera cada vez. Ortega y Gasset reflexiona al respecto: “El tigre amanece todos los días siendo tigre, hace lo mismo que el día anterior debido a que no acumula experiencias ni conocimiento nuevo, vuelve a matar y a vivir como lo ha hecho por miles de años, el hombre en cambio, gracias a la acumulación de experiencias y conocimiento, es diferente cada día, por esa razón el hombre ha evolucionado siendo mejor en base precisamente a sus experiencias y conocimientos para ser mejor día a día, gracias a eso que llamamos cultura”.

La cultura ayuda. Lo que desayuda es la cursilería social absurda que copia patrones y estereotipos de moda evidentemente clasistas sin mayor profundidad ni interés en ningún conocimiento, más que estar de moda o estar “in”. Asimismo, los patrones urbanos de diferenciación social, importando modas, música, léxicos y comportamientos de otros grupos o etnias lejanas en nuestra condición en espacio y tiempo sin ninguna razón lógica, actuamos con ese patrón cultural importado ajeno a nuestra condición.

Los grupos sociales cultos, no parecen preocupados por la utilidad de la cultura. Forma parte consustancial de sus vidas, transcurre naturalmente y es un motivo de goce, placer y orgullo. Eventualmente, puede ser un referente de prestigio o, en el mejor de los casos, una expresión de sus tradiciones o costumbres; pero, para nosotros, hoy y aquí… ¿tiene el mismo sentido?

La particularidad para países que son producto del choque de dos culturas, como México, la del conquistador y la del conquistado. Las respuestas culturales son coherentes respecto de sus respectivos orígenes. Si bien es cierto que toda cultura entendida como proceso es permanentemente agredida por fuerzas extrañas que la modifican, también lo es que responde en términos similares, porque las agresoras son igualmente culturas en proceso, donde las influencias recíprocas, la transculturación, imprimen cambios. Es decir que hoy es prácticamente imposible encontrar manifestaciones vernáculas o importadas que se presenten en estado químicamente puro. Sin embargo, estos procesos de transculturación, de mestizaje, no son siempre bienvenidos. Recordemos lo que pasó en Estados Unidos o en Argentina, en donde no hubo mestizaje, simplemente, acabaron con la cultura local.

Hoy el mundo globalizado ha cambiado lo que históricamente era impensable, que otras culturas hacen mejor nuestra propia cultura. Hoy las culturas diferentes, las minorías, las visiones atípicas suman y las necesitamos para gestar permanentemente cambios que nos faciliten la vida: vivir mejor, saber más, hacerlo mejor hoy y mejor mañana… el cambio es necesario para subsistir. Y la cultura no se disocia de esta condición.

La cultura ha sido la gran diferencia entre los que subsisten y los que mueren, es y ha sido la gran condición entre las clases que tienen una mejor calidad de vida y las que no. No importa el dinero, lo que es fundamental es la cultura.

La cultura sirve para vivir mejor, sirve para crecer como seres humanos, para entender mejor el mundo en donde vivimos, para con menos hacer más y mejor, para relacionarnos de mejor manera, de una manera inteligente y generosa con los que amamos. ¡Para eso sirve!

 




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