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POR Néstor Villegas

En realidad, emprender tiene similitudes con cualquier deporte que implique disciplina, esfuerzo y dedicación, la comparación está basada en experiencia personal y cualquiera puede sacar sus propias...

En realidad, emprender tiene similitudes con cualquier deporte que implique disciplina, esfuerzo y dedicación, la comparación está basada en experiencia personal y cualquiera puede sacar sus propias similitudes del deporte que practique con emprender un negocio nuevo.

Están de moda

El emprendimiento, como ya lo he dicho en artículos pasados está de moda y que bueno, eso nos habla de un futuro económico prospero, en el sentido micro y macro.

La bicicleta de montaña (al menos comprarla) está de moda, diariamente personas con propósitos de buena salud, por imitación, invitación o exploración, están haciéndose de bicicletas de montaña; cada vez hay más tiendas especializadas y podemos ver en grandes cadenas comerciales cómo poco a poco este deporte va ganando terreno.

Además de disciplina implican sacrificio

Una de las cualidades básicas de un emprendedor debe ser la disciplina, no hay mucho que decir al respecto, no se puede entender un negocio nuevo sin orden en los procesos y en los números; el sacrificio se cuece aparte, un emprendedor debe comenzar su día más temprano y terminarlo más tarde, con más actividades que un empleado y/o un empresario establecido. Debe sacrificar espacios de diversión, amigos, familia por búsqueda de un objetivo claro, su empresa.

El ciclismo de montaña requiere de disciplina como cualquier otro deporte, horas de entrenamiento y alimentación, sin embargo, implica sacrificar horas de sueño, ya que las mejores horas para andar en la montaña es antes de que salga el sol, por cuestiones de salud (cáncer de piel, deshidratación, etc.) y porque en caminos comunes al tránsito vehicular, al menos en fines de semana, están casi desiertos. Sacrificio al trasladarse hasta la montaña, andar en tu colonia o dando vueltas en el parque, puede ser ciclismo recreativo, incluso convendría mejor hacerlo en una bici de ruta, pero no es ciclismo de montaña.

Las caídas son un hecho

Si no estás dispuesto a equivocarte, a fracasar o a que te vaya mal en un negocio, definitivamente no debes emprender. El riesgo de emprender va ligado a caerse, las habilidades de un emprendedor implican saberse reponer y aprender de lo vivido, cada punto de quiebre debe ser capitalizado como conocimiento; “si te caes 7 veces, levántate 8”, dice el proverbio chino.

Si vas a practicar ciclismo de montaña como se debe en la montaña, caerse debe estar presupuestado. Casi cualquiera puede andar en una bicicleta, eso se los debemos a nuestros padres, andar en el cerro necesita del desarrollo de habilidades que vas adquiriendo cada vez que sales a rodar, con cada error cometido, que por lo regular termina en una caída. Los obstáculos de subida o bajada, las inclemencias del tiempo, los dolores musculares, las heridas y el cansancio, son parte inseparable de este deporte. Lo más importante, si te caes allá arriba en el cerro, no queda más, tienes que volver a subirte y terminar tu ruta; lo mismo pasa con un negocio, no puedes aventar todo a la basura de un día para otro.

La tecnología

La palabra tecnología tiene un significado muy amplio; emplear hojas de cálculo o teléfonos móviles implica ya su uso. Hoy en día no se puede concebir un negocio (aún y cuando sea tradicional) sin el apoyo de la tecnología por básica que ésta parezca; el uso de computadoras, con toda clase de softwares, nubes, redes sociales, la web, aplicaciones móviles sin duda son herramientas tecnológicas elementales de los cuales debe echar mano un emprendedor. Según sus necesidades deberá usar e invertir en apoyos más sofisticados.

Hay una bicicleta para cada uso, presupuesto o físico; una bicicleta de cross country no debería ser usada para down hill por ejemplo; el precio de una bicicleta puede llegar a ser superior incluso que autos nuevos, por lo que debe partirse de un presupuesto para ver a que tienes acceso y de ahí elegir entre opciones; cada medida de cuadro y la altura del sillín deben ir ligadas proporcionalmente con las medidas de tu cuerpo, para esto siempre hay asesoría en lugares especializados, para sacarle el mayor provecho.

En la práctica de estas dos actividades hay otras dos cosas comunes: hacia dónde tengas puesta la mirada, el camino te llevará ahí y si titubeas o te detienes, perderás concentración, impulso y muy probablemente acabarás cayendo.




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