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POR Max Navarro

La experiencia urbana de las ciudades debería de ser un tema de debate social permanente, en ella disfrutamos o sufrimos nuestra vida y la de nuestros hijos día a día.

El no hacerlo nos ha hecho que quitemos de nuestras manos el cuidado por proteger nuestro entorno inmediato, hemos dado al traste con una condición esencial para nuestra calidad de vida y con ello propiciamos conductas sociales tan agresivas como las que lamentablemente se viven a diario en la Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Puebla, Tijuana, entre otras ciudades.

Amanece y tenemos que trasladarnos largas distancias para ir a nuestros centros de trabajo o dejar en las escuelas a los niños a través de un trafico agresivo e intenso, abandonamos nuestra zona de vivienda en donde tenemos vecinos y conocidos para ir a otra zona distante en donde somos perfectamente desconocidos,  en donde al no existir relación con los habitantes de esa zona, cambiamos nosotros y ellos mismos, en la conducta social, y somos impersonales en el trato, no nos interesa la relación con esa gente y existe una indiferencia social, no me importa y no les importa esa convivencia casuística.

Estudios recientes demuestran que la solución es la territorialidad de nuestros actos, esto es, si en nuestra zona primaria, que es donde nos movemos físicamente cercano a nuestra casa en un máximo de 1 a 3  kilómetros, tuviéramos los elementos necesarios para nuestro desarrollo (Trabajo, Educación, Compras y Entretenimiento) habitaríamos en nuestra zona primaria, en donde ese espacio urbano seria -nuestro espacio- y en donde según sociólogos y urbanistas -Cambia mi conducta social-, me interesa conocer a la gente, conocer mi entorno publico y cuidar mi espacio urbano.

Pareciera como una verdadera utopía, la verdad es que eso sucede a diario en muchos lugares de México y el mundo, la solución en las grandes ciudades no consiste en –conectar- con segundos pisos lugares distantes para las actividades cotidianas por medio de grandes vías de comunicación.

La solución es crear -equipamiento urbano- que desactive viajes en automóvil o transporte publico en largas distancias, la idea es simple, el tiempo que requiero para trasportarme, lo dedico a tiempo familiar o personal, y la realidad en ciudades como la de México en nuestro país, Houston, Los Ángeles en Estados Unidos por mencionas solo algunas, se dedican de 10 a 16 horas a la semana solamente en transportar a la gente a su trabajo, tiempo que podría fácilmente ser máximo de 2.5 horas semanales.

Una solución inteligente a seguir en el modelo de equipamiento urbano eficiente, (que facilita la vida a la gente) es sin duda, la ciudad de Columbus en el estado de Indiana, en Estados Unidos.

Este pequeño pueblo, al norte de los Estados Unidos ha dado una lección al mundo de cómo ofrecer una ciudad de calidad a sus habitantes. No… no se necesita mucho dinero. No… tampoco es obra de un gran político, se requiere una sociedad que haga cosas lógicas para su ciudad.  Lo que construyeron a través de 30 años fue el mejor equipamiento per cápita del mundo, no el mayor ni el mas deslumbrante, tiene el que es mejor y más útil para sus ciudadanos.  Vea usted.

Columbus es una ciudad que no tiene una gran economía, es una ciudad que vive de la agricultura y del empleo que ofrece sobre todo la empresa Cummins, la armadora de motores, son empleos con un ingreso modesto, pero se propusieron en realizar cada edificio de bomberos, cada escuela pública, cada paradero de autobuses, cada plaza de la ciudad con el mejor diseño que pudieran construirlo. A su escala empezaron a contratar a los mejores arquitectos y empresas de diseño en el mundo, son edificios pequeños, para atender a sus poco más de 40,000 habitantes. Pero cada edificio es de clase mundial.

Son edificios que le han dado un rostro humano y de calidad a su comunidad, un edificio bien diseñado y bien construido agrega valor y belleza a la ciudad, es fácil mantenerlo va formando el carácter de cada zona en donde se ubique, y en la experiencia de Columbus, lo que empezó a tener en los edificios públicos una gran calidad, los edificios privados, oficinas, industria y conjuntos habitacionales, se obligaron a tener diseños de calidad conformando un circulo virtuoso.

Lo trascendente de este hecho es que la ciudad no tiene problemas típicos de las ciudades norteamericanas, existe una convivencia social envidiable, la cual fue activada precisamente por el equipamiento urbano, claro, si tengo cerca de mi casa un parque publico bien equipado, bien iluminado y bien mantenido, mis hijos seguramente querrán ir al parque, y ahí conocen niños del barrio que se harán amigos y con el tiempo yo tendré que conocer a los padres del amigo de mi hijo y se empieza a tejer una red de amigos de barrio. En Columbus no hay un solo graffiti en toda la ciudad, los niños juegan en las áreas urbanas y es la ciudad con menos criminalidad en los Estados Unidos.

Este equipamiento lo podrían tener muchas de nuestras ciudades en México, y sin duda muchas de las delegaciones de la Ciudad de México. Es equipamiento de calidad con un costo moderado, le facilita la vida a sus usuarios y tiene un impacto de calidad en las gentes, lo que nos falta ahora es tener las voluntad de hacerlo, estructurando algunas normas en nuestras leyes que activen el interés empresarial por hacerlo, un pequeño poblado nos ha demostrado que lo podemos hacer en nuestras ciudades intermedias como Querétaro, León, Aguascalientes, Morelia y San Luis Potosí, por mencionar solo algunas.

¿Para qué gastamos dinero en hacer más puentes a desnivel? Si en el próximo semáforo se va a colapsar la vialidad.  Mejor desactivemos viajes vehiculares en la ciudad procurando equipamientos de trabajo, servicios, bibliotecas, comercio, escuelas, plazas y parques públicos cerca de casa que nos ayuden a vivir y convivir mejor.

 




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