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POR Max Navarro

¿Qué ser humano representa los más altos atributos en este mundo moderno?, ¿quién? El hombre que encarna el espíritu del pensamiento espléndido es, sin duda, Leonardo di ser Piero da Vinci; simboliza...

¿Qué ser humano representa los más altos atributos en este mundo moderno?, ¿quién?

El hombre que encarna el espíritu del pensamiento espléndido es, sin duda, Leonardo di ser Piero da Vinci; simboliza el ideal de hombre talentoso, libre pensador, revolucionario y universal. Es la representación magnífica del hombre en busca de la verdad. No es el hombre perfecto, no… es el que mayores aportes hizo en su época en favor de la malgastada condición humana.

Leonardo vive en el llamado Cinquecento Italiano en pleno Renacimiento, época fundamental dentro del arte y el desarrollo de la humanidad, siglo XVI. Se caracteriza intelectualmente por el paso del teocentrismo medieval al antropocentrismo humanista de la Edad Moderna. En este periodo hubo verdaderos genios en las artes, Miguel Angel Bounarroti, Rafael Sanzio, Donato Bramante, Andrea Palladio, por mencionar sólo algunos; cada uno de ellos verdaderas cumbres del talento humano, pero Leonardo a través de los siglos ha tomado una estatura aparte.

El epicentro de este movimiento que cambió al ser humano fue Florencia, en Italia. Los mecenas que financiaron al arte a niveles impensables hasta entonces, fueron los Medici, familia de banqueros, políticos y varios de ellos Papas de la iglesia católica. Los logros más significativos de los Medici fueron en el campo de las artes y de la arquitectura. Los artistas que ellos emplearon son referencia mundial de excelencia para la humanidad.

Leonardo era talentoso en muchas áreas del conocimiento, hizo grandes aportes en la aerodinámica, la hidráulica, la anatomía, la botánica, la pintura, la escultura y la arquitectura. Trabajó para ciudades estado, reyes y poderosos personajes de Italia y Francia. Con su creatividad movió la frontera del conocimiento en favor de la humanidad.

Pero Leonardo dista mucho de ser el hombre perfecto…

Acusado por sus contemporáneos en el año 1477, Leonardo tenía 24 años cuando fue llevado a juicio bajo la acusación de sodomía, se le acusó de prácticas homosexuales, algo sumamente grave en aquellos tiempos, ya que un sodomita podía ser castigado con la hoguera, como hereje. Después de dos meses la denuncia fue desestimada cum condizione ut retamburentur, es decir, a condición de que no hubiese nuevas denuncias en el tamburo (la corte de la ciudad).

Fue desde 1480, a sus 28 años, cuando Leonardo empezó a interesarse por la anatomía. Tenía una idea en donde el hombre era el centro de la obra del universo. Pero entonces no era conocido y debió conformarse con leer antiguos tratados y con destripar osos, perros o monos. Sin embargo, a medida que creció su fama, se le abrieron las puertas de los mortuorios. Se estima que diseccionó al menos 19 cadáveres en compañía de Marcantonio della Torre, profesor de anatomía de la Universidad de Padua.  Diseccionaban cadáveres muchas veces en estado de putrefacción, ya que no se conocía el formol.  Hasta que el Papa León X, incitado por otros artistas, se los prohibió. Los cuerpos eran de criminales ejecutados o personas que morían sin ser reclamados por los familiares. Sus códigos sobre anatomía no dejan de sorprender por su interpretación de la estructura humana aún hoy, 550 años después de haberlos hecho.

Como inventor de artefactos de guerra es Leonardo creativo y brillante, en esta carta dirigida a Ludovico Sforza, duque de Milán, pone a su servicio su brillante mente para la elaboración de artefactos de guerra, vea usted la prosa de Leonardo:

Me atrevo, a ofrecer mis competen­cias a Su Excelencia y a informar a Su Señoría de mis secretos, y me ofrezco igualmente a hacer una eficaz demostración de todas ellas:

1.- Poseo métodos para construir puentes fuertes y muy ligeros, fáci­les de transportar y útiles ya sea para perseguir o eludir al enemi­go. 2.- En caso de asedio, sé cómo extraer el agua de los fosos. 3.- Si la plaza sitiada no puede ser tomada por medio de un bombar­deo, ya sea por la altura de sus defensas o por la fuerza de su posi­ción, tengo métodos para destruir cualquier fortaleza o reducto aunque se asiente sobre la roca.  4.- Poseo cierto tipo de cañón, extremadamente fácil de transportar, que dispara una lluvia de pequeñas piedras y el humo que despide causa gran terror al enemi­go. 5.- Conozco métodos para construir silenciosamente túneles subte­rráneos y pasajes sinuosos que permiten llegar al punto deseado, aun en el caso de que sea necesario pasar bajo fosos o bajo un río.

Como artista plástico, Leonardo crea la obra pictórica más admirada de todos los tiempos… La Gioconda, también llamada La Mona Lisa, la cual fue adquirida por el rey Francisco I de Francia a principios del siglo XVI y desde entonces es propiedad del Estado Francés. Se exhibe en el Museo Louvre de París. Su nombre, La Gioconda  -la alegre, en español-,  deriva de la tesis más aceptada acerca de la identidad de la modelo, la esposa de Francesco Bartolomeo de Giocondo, que realmente se llamaba Lisa Gherardini, de donde viene su otro nombre: Mona (señora, en italiano antiguo) Lisa.

Leonardo es sin duda un hombre que trasciende a su época, es un faro de luz del esfuerzo y de las habilidades humanas, hombre universal… hombre de todas las épocas.

En este breve ensayo, propongo analizar quien debería tener el honor de llamarse el Leonardo Da Vinci de nuestra época, aquel que representa las cualidades de nuestro tiempo, aquel capaz de trascender la mezquindad de nuestro mundo superficial para enaltecer la figura del hombre como un ser superior en conocimiento, espíritu y voluntad.

En mi colaboración del siguiente mes, analizaremos a nuestros dos primeros candidatos de cuatro propuestos: el primero de ellos representa la lucidez de la mente humana encerrado en un cuerpo imperfecto, el segundo de ellos personifica la voluntad férrea y obstinada de la búsqueda del conocimiento y la innovación.

Ambos, dignos representantes de la voluntad humana para trascender, pero… ¿serán dignos herederos del linaje de Leonardo?




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