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POR Churro Navarro

¿Has escuchado la frase “techos de cristal”?

En los estudios de género, se denomina “techo de cristal” a la limitación velada del ascenso laboral de las mujeres al interior de las organizaciones. Se trata de un techo que limita sus carreras profesionales, difícil de traspasar y que les impide seguir avanzando. Es invisible porque no existen leyes o dispositivos sociales establecidos y oficiales que impongan una limitación explícita en la carrera laboral a las mujeres*.

El tema es real pero se convierte en leyenda urbana ya que es muy difícil de comprobar, pero esto se hace muy evidente al momento en que las mujeres buscan o están en la cerrera de obtener ascensos dentro de las empresas o en la búsqueda de puestos más altos.

Por otro lado, no parece ser una situación exclusiva de las mujeres, también se presenta por temas de índole de orientación sexual, racial, religiosa, etc.

Es irónico que suceda esto en un momento en el que las mujeres han demostrado ser iguales o mejores en temas profesionales, sociales, de investigación, etc. Hay ejemplos de mujeres dirigiendo grandes empresas, instituciones hasta naciones.

Estamos en una nueva era en donde ya debemos dejar de lado todas esas barreras mentales que tenemos y darnos cuenta que todo está cambiando y lo hace de manera más rápida y el papel de la mujer es muy importante, pero el cambio de mentalidad no debe ser sólo de los demás, deben ser las mismas mujeres las que marquen la pauta y es con el ejemplo como se verán los resultados. La educación es la herramienta más preciada para lograrlo, debe ser un esfuerzo en conjunto, gobierno, empresas y sobre todo la sociedad en general.

Hace poco leí "Yo soy Malala", la historia de la persona más joven en ganar el Premio Nobel de la Paz, Malala Yousafzai. Es una joven pakistaní que puso en riesgo su vida al luchar por los derechos a la educación de las niñas de su país;  su mensaje tomó mucha fuerza después de su atentado en el 2012 perpetrado por miembros del Talibán. Este terrible acto atrajo las miradas del mundo y su trabajo está dando frutos por todas las latitudes.

Tengo el gusto de conocer mujeres muy capaces, las respeto y las admiro por lo que son y por lo que sé que están dispuestas a lograr, ¡me casé con una!

Quiero concluir con un comentario muy personal:

¿Por qué las mujeres buscarían igualdad si claramente han sido superiores toda la vida?

*Burin, Mabel (1996). «Una hipótesis de género: el techo de cristal en la carrera laboral». Género, psicoanálisis y subjetividad.

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