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El riesgo es todo evento que puede causar una pérdida económica a las personas o a las empresas. Por fortuna en las ultimas 4 décadas se ha desarrollado la administración de riesgos es un proceso destinado a gestionar aquellos eventos desfavorables a que están expuestos individuos y compañías.

Por Jorge Escobar Martínez, profesor de la EBC , Campus León

Todas las personas enfrentamos diariamente muchos riesgos, por ejemplo, contraer una enfermedad, perder el trabajo o sufrir un robo. Las empresas también corren riesgos, pensemos en una empresa dedicada a fabricar ropa, está expuesta al riesgo de que las máquinas se descompongan y no pueda seguir produciendo; los proveedores de materia prima no entreguen a tiempo o los clientes no paguen; la lista puede ser larga.

Si los riesgos están presentes en todo momento, debemos preguntarnos: ¿qué es el riesgo? Es todo evento que puede causar una pérdida económica a las personas o a las empresas. En el caso de un jefe de familia, si pierde su trabajo la pérdida es el ingreso que deja de percibir, o si contrae una enfermedad, la pérdida son los gastos médicos que deberá realizar para curarse. Ocurre lo mismo con las organizaciones; si el cliente no paga, la pérdida es el monto no cobrado o si se descomponen las maquinas, la pérdida es la producción que deja de generar. Por su impacto negativo, los agentes económicos tienen aversión al riesgo y desearían que no ocurriera, lamentablemente eso no es posible. Por fortuna en las últimas cuatro décadas se ha desarrollado una nueva disciplina denominada: Administración de Riesgos.

La administración de riesgos es un proceso destinado a gestionar aquellos eventos desfavorables a que están expuestos individuos y compañías, el proceso se compone de cinco pasos:

  1. Identificar los riesgos. Consiste en investigar qué eventos pueden afectarnos económicamente de manera negativa, normalmente no somos conscientes de los riesgos que enfrentamos, por ello, es recomendable darse el tiempo para reflexionar sobre qué eventualidades pueden mermar nuestro patrimonio personal y empresarial.

  1. Evaluar los riesgos. En este paso debemos estimar la pérdida o costo asociado a cada riesgo. Si retomamos el ejemplo de una persona que enfrenta el riesgo de perder el empleo, la pérdida estimada es el ingreso que dejará de percibir.

 

  1. Seleccionar un método para gestionar los riesgos. Si ya conocemos los riesgos y costos, qué hacemos con ellos, tenemos cuatro posibles alternativas:

 

A)Evitarlo. Es la decisión consciente de no exponerse, por ejemplo, no practicar deportes extremos o no vender a clientes con malas referencias crediticias.

B) Prevenirlo. Consiste en aplicar medidas que disminuyan la posibilidad de que el riesgo se realice, las personas practican deporte y se alimentan sanamente para evitar enfermarse, las empresas por su parte, piden referencias de un cliente antes de venderle a crédito, buscan disminuir el riesgo de que no le paguen.

C) Retenerlo. En este caso las pérdidas derivadas de la ocurrencia del riesgo se cubren con recursos propios.

D)Transferirlo. Trasladamos el riesgo a empresas especializadas en administrar el riesgo, por ejemplo compañías de seguros. Al comprar un seguro de auto trasferimos a una aseguradora las pérdidas generadas por un accidente de coche.

4.Implementar. Una vez que elegimos una de las cuatro alternativas, debemos ponerla en práctica, si nuestro riesgo es contraer una enfermedad y decidimos transferirlo a una compañía aseguradora, debemos adquirir el seguro.

5.Controlar. Es necesario revisar periódicamente los riesgos identificados, saber que están bajo control y que las medidas implementadas están funcionando.

Los riesgos estarán presentes en la vida de las personas y en las actividades de las empresas, la administración de riesgos ofrece un conjunto de herramientas sumamente útiles para evitar sorpresas inesperadas.




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