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POR Diego Enríquez

Seamos sinceros: el gran público consume en gran medida cine chatarra. Esto signi?ca que muchas veces, la crítica cinematográ?ca va a estar en directa oposición al gusto de la audiencia.

Seamos sinceros: el gran público consume en gran medida cine chatarra. Esto signi?ca que muchas veces, la crítica cinematográ?ca va a estar en directa oposición al gusto de la audiencia. Y esto construye un listado que puede romper el corazón de amantes de películas como “La Vida es Bella” (Benigni, 1997).

 

Una historia difícil de contar trasladada a una película de risas y lágrimas fáciles que en un sentido técnico y narrativo pudo ser mejor resuelta, resultando en un gran ejemplo de una pieza cinematográ?ca que ha hecho mella en el corazón de las audiencias, quienes la defenderán a capa y espada contra cualquier bellaco que alegue tener conocimientos especializados sobre cine y osen hablar mal de ella. Incluso genios indiscutibles como Stanley Kubrick fueron apaleados con su obra maestra (para la gran audiencia) de El Resplandor (1980). Hoy tenemos un ejemplo claro aún en carteleras: Book Club.

Una terrible película que lo único que brillan son nombres como Jane Fonda y Diane Keaton, quienes tuvieron el infortunio de sentirse aburridas en sus mansiones de retiro y decidieron actuar con un guión terrible, que la crítica especializada no le ha dado más de un 55% de aprobación y el gran público amante de las risas insulsas ha dado más de un 82% de pulgares arriba en Google y Facebook.

Y luego está el fenómeno de la taquilla, que se explica fácilmente con ejemplos de películas del universo fílmico de Marvel, inversiones gigantescas que traerán ganancias gigantescas para un inmenso público ávido de consumo, que va a las salas cegadas por un fanatismo que va más allá de la película en sí misma. En otras palabras, no les importa que la nueva de Avengers sea un churro hecho y derecho, no dejarán de verla y en la mayor parte de los casos, de amarla.

¿Y todo esto es malo? No precisamente. No hay nada de malo en disfrutar un poco de cine chatarra siempre y cuando tengamos la disposición de abrir nuestras mentes a otras formas cinematográ?cas. Y tristemente, el paladar cinematográ?co del gran público muchas veces apunta en dirección opuesta al de la crítica, dejando así una relación tormentosa e irreconciliable en la mayoría de las ocasiones. Joyas de los hermanos Coen como Barton Fink lograron un rotundo 95% de aprobación de la crítica y fue prácticamente desapercibida por su paso en el cine. Y eso, aún más tristemente y retornando a las entregas anteriores de estos artículos, resulta en películas incosteables, es decir, que piezas que como negocio-espectáculo simplemente no funcionan. 


Y entonces, ¿de qué se trata el cine? De lo mismo que trata la vida: dejarse llevar y disfrutar (de lo bueno que tenga). 




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