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POR Carlos González

Durante estas últimas semanas hemos visto con desconcierto y enojo lo que los líderes del país hacen con las promesas hechas.

Primero la subida de gasolinas y electricidad que en teoría el presidente se afanó en presumir que no se incrementarían. Los escándalos de corrupción tanto federales, estatales y locales. La indolencia de las autoridades para poner en su lugar a los que se dicen maestros, que han causado más mal que bien y siguen doblegando al Estado de Derecho y el bienestar de la sociedad.

Bien lo decía el político y filósofo Italiano José de Maistre: "Cada pueblo tiene el gobierno que se merece". Porque no me dejará mentir, bajo todas estas situaciones el ciudadano común, como usted o como yo, sólo decimos, nos quejamos y esperamos que alguien más sea el que nos ayude a componer a este país. El problema con nuestra incipiente democracia es que seguimos esperando que surja el mesías que nos rescate de la pobreza, la ingobernabilidad y la corrupción. Y este es precisamente el obstáculo que debemos salvar para lograr trascender hacia un país con, si no mejores perspectivas, al menos podamos elegir lo que como sociedad deseamos.

Porque nosotros no queremos que los políticos se sirvan de nosotros, sino que ellos sirvan a la sociedad a la que representan. Y para muestra de la falta de involucramiento ciudadano, le puedo decir que más del 80% de la gente no conoce el nombre del diputado que los representa. Así, si ni siquiera sabemos quién está defendiendo nuestros intereses, ¿cómo vamos a ser capaces de exigir y trabajar con él para que sus propuestas y decisiones favorezcan a sus representados? Y con esto quiero decir a la gente, y no a los partidos que se valen de ellos para lograr sus fines y no está de más decir que muchas veces no empatan con el bien común. Porque al final del día si no hay rendición de cuentas, si no hay consecuencias, cuando hay indolencia y apatía de nosotros en las cuestiones políticas, cómo vamos a ser capaces de cambiar a nuestro país.

Así pues, querido lector, creo que es responsabilidad de cualquier ciudadano del mundo elegir a sus representantes, pero de la misma forma es que nos involucremos en asociaciones civiles, que establezcamos contacto con nuestros gobernantes en cualquier nivel y que nos involucremos en hacer cumplir las leyes y valores que nos sustentan como nación. Dejemos de quejarnos y hagamos que las cosas sucedan involucrándonos activamente.

Finalmente la pregunta que quiero hacerle: ¿qué haría usted para comenzar a cambiar hacia una verdadera sociedad participativa?

 




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