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POR Max Navarro

De la inseguridad a la separación clasista Estoy analizando en tres tiempos, los cambios profundos que están sucediendo en mi ciudad, cambios que nunca antes se habían presentado con tal velocidad ni...

De la inseguridad a la separación clasista

Estoy analizando en tres tiempos, los cambios profundos que están sucediendo en mi ciudad, cambios que nunca antes se habían presentado con tal velocidad ni profundidad, en esta entrega, analizo la privatización de grandes trozos de la ciudad en pos de la seguridad, el espíritu de este análisis es abrir la discusión y ponerla en la mesa de las ideas y las propuestas.

La proliferación de fraccionamientos privados, calles cerradas y clusters se han multiplicado por cientos en la ciudad de León en Guanajuato. La autoridad ha sido permisiva y hasta promotora de esta tipología urbana en pos de la seguridad, en la memoria colectiva de los ciudadanos, no hay duda, es mejor vivir en un fraccionamiento exclusivo, con control de acceso que vivir en cualquier calle de la ciudad.

Este proceso de privatizar y restringir el acceso a  las calles, parques, iglesias, campos de golf, áreas deportivas y todo aquello que se encuentre dentro de estos fraccionamientos tiene como argumentación principal, la seguridad de sus residentes. Pero el argumento omnipresente es en realidad (la exclusividad), tener un espacio y amenidades excluyentes para todos, a excepción de unos pocos, de los cuales yo formo parte de este grupo privilegiado.

Sin duda la oferta del concepto urbano ha sido aparentemente exitosa. Vea usted:

1.- En términos de operación de la ciudad, la autoridad, en todos sus ámbitos, delega a las asociaciones de condóminos la responsabilidad de vigilar, mantener la infraestructura, limpiar el espacio urbano (calles, parques, muros, bancas, luminarios etc. etc.) y la autoridad está encantada con esta modalidad.

2.- En términos de vida cotidiana, los residentes de estas entidades privadas, asumen a través de una cuota de mantenimiento, la operación de su espacio urbano privado que da acceso a su vivienda.

Pero hay graves problemas que nadie cuestiona…

1.- La movilidad en la ciudad es un caos en gran medida por la imposibilidad de transitar a través de estos espacios privados.

2.- La permeabilidad a cualquier punto de la ciudad en cualquier momento, la cual es una premisa para garantizar la seguridad urbana (1), no la tenemos en León y cada día empeoran más, ambas… la accesibilidad a cualquier punto y la inseguridad en la ciudad.

3.- El libre acceso y tránsito en el territorio nacional, el cual garantiza y ofrece nuestra constitución política, ha sido violado y transgredido.

4.- El gran mito de la seguridad que ofrece esta tipología urbana de la privatización del espacio urbano, es cada vez más frágil y cuestionado, de hecho hay verdaderos casos de terror cuando un personaje siniestro habita en un espacio de estos y controla estos fraccionamientos o clusters, por no mencionar el consumo de drogas, robos y violaciones entre otras patologías inherentes a la privatización del espacio urbano.

La realidad es que la ciudad como tal, se ha vuelto un verdadero queso gruyer, si analizamos un mapa de nuestra ciudad, veremos que grandes porciones de ella son inaccesibles para gran parte de la población y para la misma autoridad, representado por la policía, transito o bomberos a causa de estos trozos de ciudad privatizados. 

Se ha preguntado usted, por qué razón ciudades como Guanajuato, San Miguel de Allende, San Cristóbal las Casas o grandes ciudades como Paris o Londres tienen ese atractivo mundial y se siente uno feliz cuando recorre sus calles o plazas. Una razón fundamental es que son espacios públicos abiertos que permiten disfrutar de la experiencia urbana.

¿Ha notado que cuando ingresa a fraccionamientos privados, ocurre exactamente lo contrario?  los guardias de seguridad, las cámaras de vigilancia y los anuncios coercitivos a su conducta lo hacen sentirse realmente amenazado Y producen el efecto contrario. ¿No siente usted, ese espacio urbano totalmente peligroso y quebrantable en términos de seguridad?

Las ciudades se crearon para proporcionar equipamientos al ciudadano que mejoren su calidad de vida, a través de la experiencia de vincularse con personas que uno no conoce pero que forman parte de una comunidad en donde todos podemos participar y crecer a través de ella. Esta herencia urbana es Griega por un lado y Árabe por la otra, ambas culturas profundas, generosas e incluyentes. Ahora en los últimos 30 años hemos acabado con esta tradición humanista en pos del exclusivismo y la segregación, inculcada por la cultura norteamericana.

Hay una larga tradición de estudiosos urbanos inteligentes a este respecto, la última de ellas es de una periodista y escritora británica, Anna Minton (2), quien pone en evidencia la segregación e infelicidad que producen los trozos de ciudad privados en Gran Bretaña. Minton además, analiza el porcentaje de población que vive en –ciudades privadas- concluye que el país con más habitantes recluidos es México, con el 54% de su población viviendo en pedazos de ciudad privatizadas detrás de muros y controles de acceso.

Anna Minton, igual que Jane Jacobs (3) y Donald Appleyard (4), son voces que han demostrado la generosidad y utilidad histórica de la ciudad como el espacio por excelencia para el desarrollo del hombre y su cultura.

Debemos decir a nuestros políticos e instituciones de planeación urbana, que la ciudad es por definición incluyente, que hacer pedazos de ciudades privadas no nos ayuda a progresar como sociedad, que la exclusividad y la separación de población por clase e ingreso no es natural, que eso destruye la sociedad, --como lo han demostrado los autores citados-.  Hay que recordarles que la administración del espacio público es su responsabilidad, no deberían delegarlo irresponsablemente.

Deberíamos cuestionarles por qué razón cambiaron en nuestra ciudad, la libertad y felicidad del espacio urbano abierto al miedo de los espacios urbanos cerrados.

En la siguiente y última entrega de esta serie, analizaré la urgente necesidad de tener un límite de ciudad. Cruzaremos datos duros de población con densidades urbanas para tener una posición clara sobre estas dos variables, (límites y densidades urbanas), que por no hacerlo, complican sin sentido, el buen urbanismo en nuestra ciudad.

Fuentes

1. George L. Kelling y Catherine Coles. Fixin broken Windows, Ed. Prime.

2. Anna Minton, Ground Control, Ed. Penguin.

3. Jane Jacobs, Muerte y vida de las grandes ciudades, Ed. Capitan Swing.

4. Donald Appleyard. Livable Streets, UC Berkeley Press.

 

Lee la tercera parte de esta serie.

 




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