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POR PRO Magazine

Cualquiera que haya disfrutado de jugar deportes en equipo ha experimentado la emoción de anotar un gol, de reunirse para superar a un oponente desafiante.

Para los aficionados más apasionados entre nosotros, apoyar al equipo y compartir nuestro entusiasmo con nuestros compañeros produce una descarga de adrenalina enorme, mientras que el mundo celebra nuestro deporte.

En nuestra sociedad, la competencia es alentada activamente por una razón: competir nos ayuda a superarnos a nosotros mismos y a desafiar nuestras limitaciones. En los negocios y el comercio mejora la calidad de los productos y las opciones disponibles para el consumidor. 

No propongo eliminar la competencia de la sociedad, más bien propongo una actitud más liviana y juguetona hacia ella.

El problema con los deportes competitivos, por ejemplo, no son los juegos en sí sino la falta de vulnerabilidad que hemos construido en torno a ellos. Fomentar una cultura de violencia y vandalismo en torno a los juegos no es muy constructivo y hace surgir la siguiente pregunta: ¿por qué sentimos la necesidad de "desquitarnos" gritando a nuestros oponentes?. De la misma manera, enseñar a aventajar a los demás y aplastar a los oponentes no genera una cultura corporativa muy saludable.

En lo personal, me he aficionado a las carreras ecuestres de enduro, la solución perfecta para reconciliar mi estatura nada adecuada para un jinete (1.77m.) con mi deseo de montar caballos de manera competitiva. Las carreras de enduro son cabalgatas en distancias de hasta 180km, pero lo interesante que tienen es que el cruzar la línea de llegada no es el único fin, el bienestar del caballo forma parte central del deporte. Las carreras se realizan en etapas y después de cada una el caballo pasa por un control veterinario durante el cual es examinado y debe cumplir ciertos requisitos en cuanto a su salud. Por ejemplo, si el pulso del caballo no desciende hasta ser menor de 64 pulsaciones por minuto durante el control, tanto el caballo como el jinete son descalificados de la carrera. 

De esta manera, el deporte cultiva una visión más amplia que la mera competencia, el cuidado del animal es fundamental y la conexión entre caballo y jinete es un elemento medular del éxito. Si lastimara a mi caballo para ganar la carrera, no habría dicha en haber ganado. Si ganas haciendo trampas o sacrificando el bienestar de otro, ¿dónde está la satisfacción?. El deporte puede ser una herramienta positiva de cohesión social, siempre y cuando sea usado para cultivar valores de respeto mutuo, para aprender a aceptar la derrota con gracia y cultivar el espíritu deportivo. De la misma manera, si construyes el éxito empresarial a través de la derrota despiadada de tus oponentes, ¿cuál es tu contribución a la sociedad?. Si sólo puedes ganar a través de la pérdida del otro, ¿qué es lo que has ganado realmente?. Te invito con esta pregunta, a que encuentres dentro de ti la respuesta. 




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