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POR Salvador Tobías

Originario de la Ciudad de México, psicólogo clínico de profesión y delfinoterapeuta de vocación, Damián Alquicira tuvo que recorrer un largo camino para llegar a nuestra ciudad. Con una especialidad...

Originario de la Ciudad de México, psicólogo clínico de profesión y delfinoterapeuta de vocación, Damián Alquicira tuvo que recorrer un largo camino para llegar a nuestra ciudad. Con una especialidad en Psicología de la Salud y una maestría en Psicología Conductual, investigaciones sobre el tema y el haberse desempeñado como docente, han hecho de él un profesional integral con una experiencia de más de 14 años en delfinoterapia, dando servicio dentro y fuera del país. Hace un año y después de una larga estancia en Isla Margarita en Venezuela, es invitado a Dr. Dolphin, causa que busca mejorar las funciones físicas, mentales y emocionales de los pacientes.

¿Qué es la delfinoterapia?

A lo largo de la historia, han surgido anécdotas acerca de los delfines, que salvan personas, que guían barcos, y es que a diferencia de la mayoría de los animales, éstos no huyen del ser humano, al contrario, les generan mucha curiosidad y se acercan. La delfinoterapia abarca desde lo más esotérico hasta lo conductual y pedagógico, por ejemplo armar rompecabezas, hacer figuras o movimientos, por lo que de acuerdo a sus progresos se le deja convivir con el delfín para reforzar lo aprendido.

¿Cuál es el modelo de delfinoterapia que empleas aquí en León? 

La técnica básica que utilizamos aquí es que el delfín esté estimulando el organismo de la persona a través de las vibraciones que provocan el sonido que hace. Mandamos al delfín a la cabeza, planta de los pies o palmas de las manos del paciente, ya que son zonas de mayor sensibilidad y de acuerdo a las necesidades de éste, la sesión puede ser más interactiva o más de relajación, depende del caso.

¿La delfinoterapia ayuda en los problemas físicos o psicológicos?

Ambas, pero psicológicamente es más fácil ver cambios. Por ejemplo, para depresión funciona bastante; angustia, duelos, casos de anorexia, bulimia, pérdidas, adicciones etc. Claro que principalmente se necesita la disposición de la persona pero la estimulación de los delfines ayuda mucho. En el caso físico, sí ayuda siempre y cuando no esté dañada la vía nerviosa, porque la terapia necesita de la sensibilidad en el cuerpo del paciente.

¿Qué es lo que más disfrutas al estar involucrado en esta causa?

Los avances, la gente que vuelve a hablar después de años de no hacerlo, la alegría de los familiares al ver a la persona recuperarse. Ver casos de niños a quienes los médicos no les daban ni un año de vida año y ahora tienen 15, eso es lo que más disfruto de mi trabajo.

¿Tienen algún tipo de ayuda para la gente que no puede financiar una terapia con los delfines?

Por supuesto, se les pide a la gente con bajos recursos que vaya al DIF a que les hagan una carta oficial en la que se planteé su situación y nosotros les hacemos por lo menos el 50% de descuento. También llegamos a regalar las terapias a los pacientes que tienen mucha necesidad y pocos recursos.

¿Tienes alguna frase o filosofía de vida que nos quieras compartir?

Mi filosofía de vida con los pacientes es llamarlos por su nombre, conocerlos, tratarlos como si fueran lo más cercano a mí.

 




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