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POR Luis Ernesto Álvarez

El negocio de la arquitectura es uno de los que menos se preocupa por registrar sus diseños.

El negocio de la arquitectura es uno de los que menos se preocupa por registrar sus diseños, a pesar de que demuestran ser muy inquietos en cuanto preguntar sobre los alcances de registrar planos arquitectónicos, es muy común que entre los profesionales de esta rama se estén cuestionando sobre alternativas para no plagiar trabajos de otros arquitectos.

Usualmente los profesionales de la arquitectura se limitan a pensar en “derechos de autor” cuando estos temas salen a controversia; sin embargo, es oportuno destacar que existen más maneras para proteger proyectos arquitectónicos diferentes a los que ofrece esta figura legal.

Una manera poco explotada pero muy efectiva al momento de estar envuelto en demandas por copias en diseños de inmuebles es a través de la “marca” (no precisamente en referencia a marcas comerciales o tradicionales formadas por el nombre de las empresas), nos referimos al tema “marca” entendiéndose como la protección de fachadas exteriores o diseños de interiores de tipo “innominada” o “tridimensional”.

Para ser más precisos, la “marca” protege la distintividad de un diseño inmobiliario en este caso, pensando en que otro arquitecto intente hacer algún diseño idéntico o semejante al de alguien. Es así como las marcas innominadas (formadas por trazos, líneas o gráficos que no tienen letras o palabras) y las tridimensionales (forma de una casa o construcción) han sido una manera de registrar fachadas o partes que conforman una casa, edificio, bodega o cualquier complejo inmobiliario.

La tendencia para los arquitectos se ha vuelto cada día más retadora ya que al día de hoy la manera de garantizar a sus clientes que sus diseños inmobiliarios son únicos y no son plagio, es a través del blindaje que estos le inyectan a sus registros.

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