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POR Lilia Martínez

Las frases “te amo, te extraño o quiero mi vida contigo…” solo quedan en borrosos recuerdos y como inicio de alejamiento, emergen las frases: “se acabó”, “no puedo más”...

Las separaciones no significan rupturas.

Psicoanalista Javier Montejo

 

Cuando las parejas están “en-amor-adas”, todo es maravilloso y placentero, se ansía compartir la mayor parte del tiempo, así como los intereses y los espacios pero, cuando la luna agotó su dulzura, la convivencia puede ser el campo de batalla y la distancia, lo más anhelado por las partes.  Las frases “te amo, te extraño o quiero mi vida contigo…” solo quedan en borrosos recuerdos y como inicio de alejamiento, emergen las frases: “se acabó”, “no puedo más”, “me voy”, “vete”, “déjame en paz”, “es definitivo”, “no queda nada”... (claro, sabemos que hay variedad, pero no quiero que me censuren la publicación). 

De manera natural, cuando llega la temida pero buscada separación, las “ex-medias naranjas”, con la intención de defenderse del miedo, dolor, rabia, desilusión entre otras emociones, recurren a su arsenal de combate:

  1. Discusiones y ofensas.
  2. Lucha de poder, generalmente en el terreno de la economía.
  3. Frustrar o evadir las necesarias negociaciones.
  4. Maltratos y violencia a todos los niveles y grados.
  5. Alardear de la maravillosa vida que se obtuvo con la separación.
  6. Pretender lucir más atractivo/a, así como comprar compulsivamente con tal de hacer mostrar al otro u otra lo mucho que se perdió.
  7. Estar muy alerta de la nueva vida, amistades o adquisiciones de su ex.

Cuando hay hijas/os:

  1. Peleas en la que se les involucra
  2. Regalarles cosas para ganar alianzas.
  3. Iniciar un concurso por ser “lo más amado” para el o la hija.
  4. Descalificar al otro/a.
  5. No hacer o respetar acuerdos para la convivencia y custodia.
  6. Retirar, evadir o abusar de la pensión alimentaria.
  7. Lo más grave: amenazar y atacar contra la integridad o la vida de la ex-pareja o la familia.

Ante este escenario y la tendencia de seguir las mismas rutas, fórmulas y formas -comúnmente agresivas o judiciales- parece obvio que una separación o divorcio jamás tendrá final feliz y el pretendido “dejarse en paz” se vuelve una romántica ironía.

Ahora, ¿qué imaginan si les dijera que existe la posibilidad de lograr una saludable, incluso feliz relación de ex-pareja?.

Participa con tus comentarios en línea mientras publicamos la continuación en el siguiente número de PRO Magazine León.

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