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POR Eduardo Contreras

Hoy, una década después de vivir una de las mayores crisis financieras desde mediados de los años treinta, volvemos a enfrentar temores de vivir de nueva cuenta una recesión económica.

Los “Cisnes Negros” se mueven como fantasmas silenciosos fuera de la zona de confort. Hasta que irrumpen dentro de ella. Nassim Nicholas Taleb.

Hoy, una década después de vivir una de las mayores crisis financieras desde mediados de los años treinta, volvemos a enfrentar temores de vivir de nueva cuenta una recesión económica.

Es perfectamente normal que este tipo de acontecimientos ocurran determinada cantidad de años pues al igual que en la naturaleza, la economía mundial cumple con ciclos económicos mismos que nos permiten renovar y ajustar las previsiones de inversión; recientemente los economistas han manejado un parámetro de que cada 8 años sucede algún acontecimiento que marca un ajuste en la tendencia.

Algunos de los sucesos que pueden ocurrir y para lo cual debemos estar preparados son los siguientes:

  1. Endeudamiento en mercados emergentes.
  2. Crisis en los sistemas de pensiones.
  3. Guerra comercial entre países.
  4. Altos niveles de endeudamiento en empresas.
  5. Altos niveles de inflación y desorden en el control de las tasas de interés.  

Y como dicen los que saben, cuando el río suena es porque agua lleva. Muchas notas publicadas en los principales medios de información financiera, como Bloomberg o Marketwatch, se augura el siguiente tropiezo económico para el año 2020. Goldman Sachs ve al menos un 36% de probabilidad de una recesión económica pueda ocurrir en dos años, además expertos de JPMorgan ven factible una realidad en este sentido debido al manejo de la política económica y fiscal de E.U.A. (Sí, otra vez los gringos)

Para contrarrestar los efectos de estas situaciones previstas, lo ideal es tener un balance en nuestra inversión patrimonial; pero sobre todo mantener una diversificación en la manera en la que generamos ingresos y los invertimos. No todo es dólares, ni acciones, ni mucho menos renta de inmuebles. Tener un patrimonio balanceado es nuestra responsabilidad.

 

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