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POR Churro Navarro

Me encanta la etapa de tiempo en la que nos encontramos, los problemas o retos de la humanidad que han sido resueltos a través de la innovación aplicada a las tecnologías.

Y éstas apenas nos están mostrando de los que son capaces; es emocionante saber las grandes posibilidades que nos esperan al avance de las mismas.

Genera gran expectativa el avance tecnológico en la medicina, en el área aeroespacial, de movilidad, etc. Por otro lado, es muy notorio el cambio y las mejoras en las empresas lo cual permite el desarrollo de más productos, en menor tiempo y a menor costo.

Antes sonaba como ciencia ficción pero ahora los temas de impresoras 3D, biotecnología, robótica e internet de las cosas son pan de cada día, sonaba loco que hubiera la posibilidad de recibir una pizza o tu paquetería por un dron, autos que se conducen solos. No cabe duda de que algunas tecnologías reemplazarán o cambiarán la manera de trabajar de los seres humanos y no es que generen desempleos, sino que por el contrario se generarían nuevos. 

Es por este motivo que la formación y educación de la juventud debe adaptarse a esta nueva era, y quiero hacer énfasis en América Latina, ya que hay naciones que están por encima del grado de tecnología, innovación e investigación traducida en patentes, esto nos deja en desventaja.

Las empresas latinoamericanas introducen productos nuevos a un ritmo menor que sus contrapartes en otras regiones en desarrollo. De hecho, en Ecuador, Jamaica, México y Venezuela, la tasa de desarrollo de productos es menos de la mitad que la de Tailandia o Macedonia. Consecuentemente, esta falta de innovación daña la competitividad, frena el crecimiento y repercute en la generación de puestos de trabajo de calidad —un desafío significativo para el desarrollo, especialmente en América Central1.

No es difícil entender por qué no logramos estar en punta en este tema, ya que hay una falta enorme de investigadores, ingenieros, químicos, etc., y esto es resultado de que en las escuelas vemos estas áreas como de tortura y que es más fácil volcarnos a las áreas de humanidades; no se fomenta la investigación, y por ende mucho menos la generación de patentes. Será imposible generar inventores y desarrolladores de estas tecnologías, solo estamos generando operarios.

Es posible generar este ecosistema en donde se germinen los grandes proyectos que podrán hacer la diferencia, pero el gran reto es mejorar la calidad de la “educación”, motivar a más y más jóvenes desde edades más tempranas a involucrarse en la ciencia y la tecnología; debemos darles la oportunidad y crear una plataforma para que ellos puedan aprender de esta cultura de emprendimiento e innovación.

En este proceso deberá participar gobierno, empresarios y los padres de familia , ya que sin esto no se podrá consolidar el ecosistema necesario; sé que es un tema serio, pero no tiene que ser aburrido, deben divertirse en el proceso; es por esto que son de gran importancia los concursos y convocatorias donde además de tener la experiencia, pueden ganar premios que incentivan el emprendimiento; se debe premiar y reconocer los avances y logros de las personas que están haciendo la diferencia, ya que vivimos en una sociedad donde una estrella del deporte , alguien que sale en reality shows, etc., gana más que alguien que esta desarrollando la cura para el cáncer o prótesis robóticas para personas que perdieron algún miembro.

Generemos entre todos los actores de la sociedad la plataforma para que sean más los niños y jóvenes que reciban educación de calidad, actualizada y retadora para que tengan todas las herramientas necesarias para alcanzar sus metas. 

El futuro se construye con las acciones que realicemos hoy. 

(1) http://www.bancomundial.org/es/news/feature/2013/12/05/latin-america-many-entrepreneurs-little-innovation-growth

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