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POR Néstor Villegas

¿Quién no ha probado una tortilla hecha a mano o una salsa de molcajete? Son una verdadera delicia, nada que ver con las tortillas o salsas prefabricadas que encuentras en los supermercados o tiendas de...

¿Quién no ha probado una tortilla hecha a mano o una salsa de molcajete? Son una verdadera delicia, nada que ver con las tortillas o salsas prefabricadas que encuentras en los supermercados o tiendas de conveniencia. Los fenómenos de la estandarización, la producción en línea y la reducción de costos, hacen que los productos que encontramos en un centro comercial se asemejen a la comida de su fast food, toda se ve y sabe igual, además es muy cara.

Los productos artesanales no son atractivos para los grandes empresarios, pues lo que esperan es vender mucho y rápido (una artesanía requiere más tiempo y habilidades específicas del artesano), esto hace que la diferenciación entre los productos de cadenas o marcas establecidas se reduzcan al mínimo, la gente en realidad no está comprando calidad sino marca, lo que habla bien de sus áreas de mercadotecnia, cumplen con el objetivo.

Los emprendedores en su lucha, ofrecen productos de calidad muy superior a la oferta existente en el mercado, ya que es su ventaja competitiva más fuerte, en sus productos toman en cuenta el origen de las materias primas y los métodos de elaboración con que los fabrican, y en este sentido encontramos verdaderas obras de arte: alimentos, cervezas, zapatos, ropa y accesorios; productos artesanales, hechos a mano a los que vale la pena darles una oportunidad.

Existe otro tema importante, el sentido de orgullo por lo que fabrican o venden. Los emprendedores son los principales portavoces de sus productos, ellos los usan, los consumen, los presumen todo el tiempo, es decir tienen información y experiencia directa con las áreas de oportunidad de sus productos y en este sentido estarán siempre en búsqueda de la mejora. ¿Qué pasa con los empresarios?, ¿usan, consumen o presumen sus productos?, ¿están orgullosos de lo que nos ofrecen?

Resulta un ejercicio interesante en León, “La Capital Mundial del Calzado”; son muy pocos los zapateros que usan sus zapatos, resulta que los chicos utilizan los de los grandes y los grandes usan zapatos de diseñador. En sentido opuesto, los empresarios de marcas nuevas, zapatos artesanales, diseñadores mexicanos, etc, son una vitrina al mundo de lo que producen. Algo similar pudiera darse en otras industrias.

El gusto por lo artesanal está teniendo un crecimiento interesante derivado de los cambios de conciencia de las nuevas generaciones, unidos con los deportistas, altruistas, rescatadores de animales, etc. Las personas están buscando algo único que los haga sentir igual, la responsabilidad social está presente al impulsar el consumo de pequeños productores, emprendedores, incluso tienditas, las redes sociales son promotores de esta nueva tendencia. ¿Será que por fin podamos tener más y mejores empresas?, ¿más y mejores productos y servicios?

 

 

 




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