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POR Denisse Cupa

Cuando se trata de hacer cambios de hábitos como hacer ejercicio, las personas nos ponemos muchas excusas.

Aún cuando las personas conocemos los beneficios físicos, psicológicos, sociales y de salud, existen diferentes excusas que hemos inventado y utilizado como escudo o barrera para no hacer ejercicio.

La mayoría de las ocasiones la excusa es un autoengaño, es decir, la utilizamos para demostrar que no está en nuestras manos cierta situación y así logramos moderar la presión de algo que nos compromete. Poner excusas para hacer ejercicio demuestra que la persona requiere de una “justificación” para salir victoriosa de dicha situación que podría dañar su autoconfianza o autoestima si no es excusada convenientemente.

Excusa #1: No tengo tiempo

La procrastinación se entiende como el hábito de retratar o aplazar actividades que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más agradables. La procrastinación en el ejercicio puede presentarse en forma de “no tengo tiempo” o “mejor empiezo el lunes”. Es preciso mencionar que ese “no tengo tiempo” en ocasiones es más bien un “tengo dos horas libres que prefiero utilizarlas viendo series en Netflix”.

Solución: Comienza con actividades sencillas tres días a la semana, puedes comenzar con 30 minutos diarios de caminata o trote ligero. Cuando has decidido comenzar a hacer ejercicio, no es necesario seguir un rutina estricta; comenzar desde pequeños cambios de conducta es la clave. Haz un análisis de tu rutina, seguramente encontrarás que gastas por lo menos 60 minutos en actividades sedentarias diariamente.

Excusa #2: Estoy muy cansado(a)

El ejercicio propicia que nuestro cuerpo libere endorfinas, mejor conocidas como “hormonas de la felicidad”, las cuales mejoran nuestro estado de ánimo y reducen el estrés y ansiedad, es decir, el ejercicio te hace sentir bien y con mayor energía. No hacer ejercicio porque estás cansado es, de alguna manera, ilógico.

Solución: Si tu jornada laborar suele ser muy pesada, hacer ejercicio en la mañana puede ser una solución para sentirte con más energía. Por otro lado, si prefieres hacer ejercicio cuando sales de trabajar, lograrás conciliar el sueño más fácilmente y descansarás mucho mejor.

Las excusas son frecuentes sobre todo si no tienes el hábito de hacer ejercicio, sin embargo, puedes vencerlas comenzando con pequeños cambios y haciendo una reflexión sobre tus acciones diarias.

Lee la segunda parte aquí.

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