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POR Salvador Tobías

Ejemplo de lucha y esfuerzo, Guadalupe Rocha Alonso nació el primero de noviembre de 1929 en León Guanajuato. Fue criado por su abuela materna Siria Terrones, cuya familia se dedicaba al comercio, por lo...

Ejemplo de lucha y esfuerzo, Guadalupe Rocha Alonso nació el primero de noviembre de 1929 en León Guanajuato. Fue criado por su abuela materna Siria Terrones, cuya familia se dedicaba al comercio, por lo que desde muy temprana edad comenzó a desarrollarse en este ámbito.

Don Lupe, como es conocido por sus personas más cercanas, vendía pedazos de telas en varias ciudades, recorriendo San Juan de los Lagos, San Juan del Río, Silao, Querétaro y San Felipe Torres Mochas. Recuerda como cuando llegaban las lluvias no tenía más con que secarse que la ropa que traía puesta, sin embargo, eso no fue pretexto para que continuara desarrollándose todos los días y a los 13 años aprendió pespuntar para entrar a trabajar en la fábrica “Tres Caballos” y posteriormente en “Calzado Caperucita” donde se perfeccionó en la profesión y alcanzó una alta producción.

En el año de 1944 se casó con Candelaria López Herrera, quien fue la que le insistió para que regresara al ámbito textil y dejara la fabrica a la edad de 25 años.

El primer local que rentó gracias a una corazonada y a que ya era demasiada la exigencia de montar y desmontar el puesto diariamente en los mercados, se encontraba en la calle Josefa Ortiz de Domínguez y era de 5 por 25 metros. Cuando llegó a contarle a su esposa no sabía ni como lo iban a poder llenar de mercancía pero tendieron algunos cortes y en 1962  inauguraron su primer tienda con el nombre de “Telas Guadalupe”.

Gracias al éxito obtenido y a muchos años de trabajo y dedicación comenzó la construcción de un edificio justo enfrente de aquel pequeño local que con esfuerzo pudo rentar, para crear lo que hoy conocemos como “Telas Biba”.

En 1986 adquirió su segundo punto de venta en la calle Madero y posteriormente un tercero y cuarto en las calles 5 de Mayo en 1990 y en Portales en 1993.

Don Lupe es conocido por su sencillez y arduo trabajo, hoy aún continua atendiendo en la empresa en la que ahora también trabajan sus hijos para seguir ofreciendo el servicio y calidad que lo hicieron llegar a ser uno de los empresarios más queridos de León.

Don Lupe, muchas gracias por la entrevista, me imagino que para haber podido fundar su propia empresa se enfrentó a varios obstáculos. ¿Cuál fue el más grande de todos?

Mucha gente me pregunta que cómo le hice y les contesto que sinceramente ni yo mismo lo sé. Tenía unas tías que me conseguían dinero y yo lo pagaba pespuntando, mientras mi esposa y mi abuela salían a vender. Todo se fue acomodando de acuerdo a como se iban presentando las cosas.

Siempre cumplí con la promesa de pago a mis proveedores y sin necesidad de firmar ningún documento me soltaban mercancía, así fui capitalizando el negocio. Entre ellos recuerdo y estoy agradecido con el Sr. José María Quintana, los Kalas, los Name y Don Carlos González dueño de la Comercial Mexicana.

Uno de los retos más grandes fue la construcción del edificio, yo sin mucho conocimiento intervine en la planeación del mismo, desde sus cimientos. Fue un proyecto que para aquel tiempo era muy ambicioso por tipo el de construcción y sus materiales, además del dinero necesario para construirlo y los permisos; cabe mencionar que mientras se construyó nunca dejamos de vender.

Para haber logrado la aceptación del mercado, ¿qué era lo que hacia diferente a Biba de otras empresas del mismo giro?

El haber sido de las primeras empresas de telas establecidas en la ciudad de gran dimensión y con un amplio surtido en mercancía.

¿Qué es lo que la hace diferente ahora?

El estar al pendiente de las novedades, centralizar las ideas y cumplir con los caprichos que exige el comercio. Mejoramos constantemente la selección de nuestras mercancías y apostamos por nuevos productos, no solamente en telas sino también en complementos para la confección, decoración, manualidades y ceremonias.

¿Cuál considera que ha sido el éxito de su negocio?

Principalmente la voluntad de Dios. Fue a través de la dedicación, esfuerzo y disciplina que mi esposa y yo educamos a nuestros hijos para construir lo que hoy es Telas Biba.

Con la entrada de sus hijos y nietos al negocio, ¿cómo logra que sea una empresa familiar de tercera generación que pueda trabajar correctamente?

Mi esposa y yo procreamos diez hijos: Antonio, Micaela, Siria, Emilio, Guadalupe, Magdalena, Martha, Cande, Alejandro y Silvestre. En nuestros inicios en los mercados conté con el apoyo y trabajo de mis hijos mayores: Antonio, Micaela, Siria y Emilio.

Actualmente mis hijos menores Guadalupe, Martha, Cande, Alejandro y Silvestre y mi nieta Ciria, han logrado mejorar la operación del negocio al conjuntar mi experiencia con las exigencias que exige el comercio en estos tiempos, todo a través del trabajo en equipo y la cooperación mutua.

¿En qué han empleado ellos la innovación para seguir haciendo crecer a Biba?

Mis hijos han buscado mantenerse informados y actualizados en cuanto a las tendencias en moda y novedades al participar en ferias y expos nacionales e internacionales.

¿Qué significa para usted el trabajo en equipo?

Es lograr conjuntar, entender y encaminar las ideas de las personas hacia un mismo fin.

La manera de cobrar y entregar los productos en la tienda es muy peculiar, es una manera muy diferente de funcionar y se ha vuelto un sello de Biba, ¿por qué esta manera de hacerlo?

Al ser la mayoría de las ventas al menudeo en el caso de las telas y de acuerdo a las necesidades específicas de cada cliente (tipo de tela, color, medida, composición, aplicación o uso) este sistema de medir, cortar, pagar y recoger lo consideramos que es el sistema indicado para brindar un servicio óptimo.

¿Cuáles son los planes que tienen a corto plazo?

El comercio es un reto, nunca se puede decir ya cumplí, no tiene fin y siempre está uno aprendiendo cómo se pueden hacer mejor las cosas.

Tiene una larga trayectoria como empresario, ¿cuál considera que ha sido el principal logro que ha obtenido?

La verdad yo siempre  pensé  tener una tienda pero no imaginé que Dios me fuera a dar la oportunidad de construir una empresa como lo que es ahora Telas Biba. Considero el esfuerzo familiar y la voluntad de Dios las bases para este logro.

¿Ha recibido algún reconocimiento?

El reconocimiento principal lo recibo a diario por parte de mis clientes que aún recuerdan los inicios de Don Lupe y Doña Cande en los mercados y pese al transcurso de los años  siguen favoreciéndonos con su compra. Para mi es un orgullo y un compromiso personal que me da fuerzas para seguir adelante y para poder seguir siendo el motor que impulsa a cada uno de las personas que forman parte de este logro, me refiero a mis hijos, mis empleados y principalmente a mis clientes.

En retrospectiva al ver todos los éxitos obtenidos en su trayectoria, ¿qué sentimiento le genera?

No hay palabras que expresen el inmenso agradecimiento que tengo hacia Dios por darme tanto, ya que él me puso en el camino.

¿Cómo logra ser un buen líder para sus empleados y para su familia, que consejo le podría dar a los nuevos empresarios para que puedan lograr lo mismo?

Tomando el escudo emblemático de nuestra ciudad “El trabajo todo lo vence” se responde esta pregunta. Cuando somos bendecidos con trabajo y lo hacemos con amor, entrega y disciplina, cualquier adversidad que se presente en la vida es llevadera.

“La sencillez del hombre es el ejemplo del esfuerzo que debemos tomar como compromiso para nuestra patria”.

 




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