prolife

POR Santiago Sánchez

La epinefrina, como es conocida popularmente la adrenalina, es una hormona vaso activa que es secretada por las glándulas suprarrenales y que generalmente actúa en situaciones de riesgo y/o extremas para...

La epinefrina, como es conocida popularmente la adrenalina, es una hormona vaso activa que es secretada por las glándulas suprarrenales y que generalmente actúa en situaciones de riesgo y/o extremas para cualquier individuo; la adrenalina estimula una parte del sistema nervioso central que a su vez magnifica los estímulos de los diferentes sentidos.

¿Cómo actúa?

La adrenalina hace que el sistema nervioso “hiperactive” las funciones vitales en una situación de alarma:

- Se acelera el ritmo cardíaco.

- Aumenta la respiración para que la sangre se oxigene lo antes y mejor posible.

- Dilata las pupilas.

- Aumenta la presión sanguínea de los músculos esqueléticos.

- Detiene, momentáneamente, el movimiento intestinal.

-Saca nuestras reservas de glucógeno (glucosa) para que nuestros músculos tengan el máximo combustible.

¿Por qué hay gente que necesita descargas de adrenalina?

Una de las explicaciones es que la liberación de adrenalina produce un estado (momentáneo) de euforia, de máxima energía y de capacidad de acción. Después la persona siente una agradable sensación de tranquilidad debido a la liberación de endorfinas.

Enfermedades y síntomas por exceso de adrenalina

-La liberación de adrenalina estimula al máximo el sistema cardiovascular. Cuando hay una emoción muy fuerte, la liberación de adrenalina, es la responsable de que suba la presión arterial y del aumento de los latidos del corazón. De aquí se concluye que la gente demasiado emotiva o sometida a emociones muy fuertes (especialmente las negativas ya que son más estresantes) sea más propensa a sufrir accidentes cardiovasculares.

-Aumenta la obesidad, ya que favorece (junto al cortisol) que se deposite más grasa y azúcares en el abdomen para que los músculos la utilicen como combustible. Esto acabará provocando más problemas cardiovasculares.

-Con el tiempo, el exceso de liberación de adrenalina puede afectar también al sistema nervioso ya que está preparado para aguantar situaciones de estrés puntuales. La tensión continua provocará falta de concentración, desánimo, agotamiento, insomnio, etc.

-Cuando la persona se acostumbra a necesitar descargas fuertes de adrenalina cuando hace tiempo que no las tiene acaba padeciendo síntomas parecidos a los de cualquier adicción: desánimo, astenia, miedos, nerviosismo y necesidad imperiosa de tomar estimulantes.

Es bueno que nuestro cuerpo tenga estos mecanismos de “defensa” que podemos provocar para tener esas emociones y estímulos en los deportes, pero recuerda, consulta a tu médico para que te realice las pruebas necesarias y descartar que exista alguna contraindicación por las descargas continuas y puedas seguir disfrutando de tu deporte favorito.

 

 

 

 




NOTAS RELACIONADAS