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El cuidado de la salud en la vida diaria de nuestra época, nos ha remontado a consumir alimentos naturales que se acostumbraban en la dieta de nuestros ancestros. Tal es el caso de la Chía que se remonta a...

El cuidado de la salud en la vida diaria de nuestra época, nos ha remontado a consumir alimentos naturales que se acostumbraban en la dieta de nuestros ancestros. Tal es el caso de la Chía que se remonta a la época precolombina. La chía era un alimento básico de las civilizaciones Mayas y Aztecas, junto con el maíz, el amaranto y los frijoles.

Los mayas y los aztecas utilizaban esta peculiar semilla en distintas recetas medicinales y nutricionales, así como también en la elaboración de ungüentos.


La semilla de chía era conocida como el alimento de las caminatas,  porque los guerreros la utilizaban como fuente de energía en las los trayectos. También, era ofrecida como tributo a los dioses Mayas en señal de agradecimiento por las cosechas obtenidas durante la temporada.

En pocas palabras, la chía fue tan importante para nuestra cultura Mexicana que el nombre Chiapas “agua de Chía”.

Hoy en día, las semillas de chía se han retomado en el consumo de nuestra vida diaria y han sido categorizadas como un superalimento ya que son una excelente fuente de fibra y antioxidantes, calcio, proteínas y ácidos grasos omega 3.

Su sabor es suave y agradable. Gracias a esto se puede utilizar en todo tipo de salsas, postres, licuados, aguas y panes.

Es recomendada en las dietas para bajar de peso ya que reduce los antojos y nos hace sentirnos lleno más rápido, debido a que absorben 10 veces su peso en agua, formando un gel voluminoso que es el que produce la sensación de saciedad. Cuando las semillas de chía se combinan con líquido como agua, leche, jugo o yogur, forman este gel mencionado debido a la fibra soluble que contiene, lo que nos ayuda a sentirnos llenos por más tiempo y también a retrasar el aumento de azúcar en la sangre.

Las semillas de chía favorecen la construcción de músculos y tejido. Como fuente de proteínas se digieren y absorben muy fácilmente lo que facilita un rápido transporte a los tejidos y las células. Favorece la digestión por su gran cantidad de fibra. En pocas palabras, la chía es tan beneficiosa que nos ayuda a vernos y sentirnos mejor.




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