probusiness

POR Adalberto Galván

La dehiscencia es la capacidad de frutos secos como la nuez, de abrirse para entonces soltar sus semillas, germinar, crecer y volver a dar fruto.

Vivimos en un mundo cambiante, los gustos y las necesidades de la gente se van modificando y requieren una respuesta rápida por parte de las empresas y organizaciones, sin embargo no siempre los empresarios están dispuestos, preparados o conformes en seguirlos, ¿tú estás listo para el cambio, que está viviendo tu entorno?

La dehiscencia es la acción de abrirse para crecer; los empresarios que no están dispuestos a la dehiscencia personal no pueden compartirla con sus colaboradores y por tanto sus empresas están condenadas a mantenerse al margen de los grandes cambios que el mercado, la sociedad y el mundo va exigiendo. Como muestra de algunas grandes empresas que no fueron dehiscentes tenemos a Blockbuster, Kodak, Nokia, por mencionar algunas.

La apertura a lo nuevo, siempre da miedo, pero quienes vencen ese miedo descubren nuevas oportunidades de crecimiento.

Desde pequeños nacimos con esa capacidad de dehiscencia, nos adaptamos a un primer cambio, del estado seguro en el vientre materno a salir a la vida, de dejar la seguridad de nuestra cuna para explorar los rincones más escondidos de nuestro cuarto, al abandonar el suelo para dar los primeros pasos (aún a pesar de las caídas), nos abrimos a conocer nuevas personas, a enamorarnos, a emprender, a viajar. Por supuesto que los fracasos nos hicieron temer, frenarnos, detenernos y nos inculcaron el miedo, pero solo nosotros podemos vencer esa barrera.

El cambio no puede venir de fuera, siempre viene de dentro, los primero que tienen que estar convencidos y promoviéndolo son los socios, dueños, directivos y de ahí ir permeando hasta las bases de la organización.

Yo siempre les digo a mis clientes “las empresas sienten, vibran y viven al ritmo de los seres humanos que las conforman” por tanto tú empresa es un reflejo de las emociones, entusiasmo y clima que se respira en sus colaboradores.

Y tú, ¿quieres que tener una empresa dehiscente?




NOTAS RELACIONADAS