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POR Felipe Reyes Barragán

En México, de acuerdo con las últimas encuestas, más de 71 millones de personas tenemos acceso al Internet, de los cuales el 90 por ciento de los usuarios lo ocupamos para obtener información.

¿Impactan las redes sociales en la Cultura??

Es innegable el impacto que las redes sociales han causado en múltiples ámbitos de la vida cotidiana.  Podemos ver cómo generan percepciones y opiniones y pueden -lo han hecho ya-, generar cambios y movimientos en el mundo actual.

En México, de acuerdo con las últimas encuestas y estudios, más de 71 millones de personas tenemos acceso al Internet,  de los cuales el 90 por ciento de los usuarios lo ocupamos para obtener información (96.9%), seguido de uso para entretenimiento (91.4%) y para comunicarse (90.0%). El acceso a redes sociales equivale sólo a 76.6%.

Hoy en día es mucho más sencillo enterarse de los eventos culturales, que en sus distintas manifestaciones se realizan en nuestras ciudades y poder así  ser partícipes activos de los mismos pero también, la experiencia que tenemos al asistir a un evento que disfrutamos y que decidimos compartir con los seguidores que tenemos en nuestras redes sociales, bien sea a través de un vídeo, foto, historia en Instagram o usando algún hashtag hace que cada vez los que estamos en el sector cultural, recurramos con estrategia, al uso de las redes sociales para difundir, posicionar y promover lo que hacemos.

Además, algo muy útil de las redes sociales es que permite a las instituciones culturales la interactuación con los usuarios, conocer sus impresiones y comentarios, conocerlos mejor y establecer una relación duradera, más allá de un simple like o RT.

¿Cómo impactan las redes sociales en el mundo de la cultura y las artes?

 Te cuento un par de ejemplos. Seguro recuerdas que en muchos museos tienen letreros donde se prohíbe la toma de fotografías, ya sea por un tema de seguridad, de preservación o porque muchos de ellos exhiben obras que están amparadas en contratos y convenios que tienen cláusulas especiales como la de prohibir su difusión por medios digitales. Pues bien, ante ello, museos de la talla del MoMA, en Nueva York o el Louvre, en Francia, se invita explícitamente al visitante a hacerlo, a fotografiar y compartir sus experiencias en sus redes sociales, el “marketing de recomendación” es más poderoso que cualquier campaña institucional.

En cuanto a la música, tenemos ejemplos que son excelentes ideas. La Cincinnati Symphony Orchestra tiene una sección para tuitear, un espacio reservado para el público que quiere hacer comentarios sobre el concierto a través de su Twitter. Te sorprenderá saber que algunos  teatros de los Estados Unidos existen los denominados «twitter friendly seats».  

Hemos visto que con imaginación, disposición y apertura, podemos integrar las redes sociales, las comunidades y las instituciones culturales para generar productos y sobre todo, experiencias que trasciendan y emocionen.

 

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