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POR Churro Navarro

Es una pena escuchar que grandes liderazgos son apagados por malos jefes.

¿Alguna vez has escuchado historias de personas que hablan de lo mal que a están pasando en sus trabajos, que están hartos de lo que hacen y que el simple hecho de ir a trabajar les provoca asfixia?

Y si te animas a preguntar, siempre saldrán los mismo factores que hacen que estas personas se sientan así:  “no me escuchan, no valoran mi trabajo, sólo observan mis desaciertos pero jamás notan mi esfuerzo, etc.“

Carlos Kasuga utilizó en una de sus conferencias la frase: “Los pescados se pudren por la cabeza, nunca por la cola” y tiene toda la razón; en la mayoría de las empresas existen muchas personas que simplemente ya no soportan estar ahí y sólo permanecen porque tal vez afuera no han encontrado nada mejor.

Es lógico que se presente este panorama, ya que no está entendida la diferencia entre jefe y líder, son términos completamente diferentes; por un lado está la figura que representa autoridad, pero ésta ya ha sido dada, por el simple hecho de estar en el puesto determinado, pero las personas obedecen, pero fuera de ese rango, no harían nada por ellos; por el otro lado está la persona que probablemente no tenga puesto, pero las personas lo siguen y están dispuestas a seguir su visión.

Estas diferencias podrían llevarnos horas en marcarlas, el punto que quiero resaltar es la característica única que posee un líder, y es simplemente que dejaron fuera los egos y las falsas posturas y permiten que sean otros los que brillen.

Ya lo comentaba Simon Sinek, que en el ejército se premia y se les otorgan medallas a las personas que están dispuestas a sacrificarse para que otros puedan ganar; por otro lado, en las empresas se dan bonos a las personas que están dispuesto a sacrificar a otros, para poder ganar.

No bastan las palabras bonitas, es con base en el ejemplo y la coherencia que se forma un liderazgo, es a través del tiempo que pasas con las personas que están a tu alrededor, conocerlos es vital, ya que las personas no siguen palabras vacías sino historias y es así como se unen para estar en ellas.

Si observamos historias de líderes sociales y empresariales, han sido los grandes sacrificios que han hecho por sus equipos y lo que ellos a su vez les han devuelto, lo que formaron esos éxitos.

Debes generar equidad, oportunidades, libertad de expresión, valoración de ideas y sobre todo, se debe sembrar la semilla de la colaboración antes que la competencia, esto se logra a través de la confianza que les brindes.

¿Quieres ser un líder y lograr que las personas pasen tiempo de calidad y sean más productivos en sus labores?, entonces los debes empoderar, dejar que cada  uno crezca, se desarrolle y alcance su máximo potencial.

Resumo lo anterior con una frase:

“El director de una orquesta no emite sonido. Su poder depende de su habilidad para hacer poderosos a otros.” 

Benjamin Zander  

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