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POR Salvador Tobías

Luis Miguel García Hernández, originario de nuestra ciudad, estudió la licenciatura en Administración de Empresas en la Ibero, pero siempre ha tenido una gran pasión por volar.  Desde niño surgió...

Luis Miguel García Hernández, originario de nuestra ciudad, estudió la licenciatura en Administración de Empresas en la Ibero, pero siempre ha tenido una gran pasión por volar.  Desde niño surgió su interés por los aviones, desde los pequeños hasta los de control remoto; se dedicó a comprar todos los flight simulators que han salido, sintiendo una emoción indescriptible cada vez que se imaginaba a sí mismo volando, y fue gracias a ellos que aprendió a usar todos los instrumentos, por lo que cuando se hizo de su propio avión ultraligero ya contaba con los conocimientos para poder pilotarlo.

Luis Miguel, cuéntanos, ¿cómo aprendes a pilotar los aviones ultraligeros?

Fue gracias a mi papá. Él compró un avión ultraligero cuando yo tenía 12 años y acostumbraba a viajar con él. Estudió la carrera de piloto privado, estuvo en una escuela en Ciudad de México, primero con la teoría, y luego en Ixtapa con la práctica, por lo que él me enseñó a mí y nos íbamos a varios lados. Después de ese avión que tuvimos, él probó un kit que pidió por internet y llegó en una caja con puros tubos y empezamos a armarlo, checando los manuales entre mi abuelo, mi papá y yo. El papá de mi abuelo trabajó para Mexicana de Aviación y de ahí viene todo lo de los aviones.

¿Para poder volar necesitas alguna certificación?, ¿tú la tienes?

Yo no la tengo ahora, no tengo la licencia, pero para los ultraligeros no se necesita, más que saber pilotar y tener la práctica.

¿Cómo fue la primera vez que te subiste a un avión a pilotar?

La primera vez que me subí fue cuando compré mi propio avión, lo compré y le dije a mi papá que nos fuéramos a volar juntos y él me dijo que lo pilotara yo solo, por lo que desde la primera vez él no metió las manos para nada y ya después de seis meses tuve el total dominio y confianza para volar.

¿Qué es lo que más disfrutas de volar?

La sensación de libertad, el viaje, conocer partes nuevas, llegar rápido a todos lados, ver todo el mundo desde arriba. Me encanta meterme a las nubes, pasar cerca de ellas, es una sensación muy padre. Me gusta pasar bajito por los lagos y sentir la brisa del agua.

La seguridad es muy importante, ¿es seguro volar en este tipo de aviones?

Sí, la verdad es que la velocidad máxima que alcanza este tipo de aviones es de 100 km/h y lo menos que puede ir es a 50 km/h o a veces menos, por lo mismo es muy seguro, pues a la hora que se te para el motor o algo así no necesitas aventarte con un paracaídas. Es lo sencillo, porque como es tan grande la superficie de las alas, te da mucho tiempo para planear, ir bajando y buscar un lugar para caer, ya si de plano ves un pastito o algo ahí aterrizas con una velocidad aproximada de 40 km/h y un golpe a esa velocidad no es nada.

¿Has tenido alguna situación de peligro?

No, nunca me ando exponiendo al peligro, todo el tiempo que he viajado con mi papá sí llegamos a tener situación críticas, por ejemplo una vez nos aventamos desde Cancún hasta Ciudad del Carmen y estaba totalmente nublado y no se veía nada, esa situación fue muy estresante, pero de ahí en más no hemos pasado por algo más.

Comparte con nosotros cuáles son los planes que tienes a corto plazo.

Comprar un avión para viajar, un avión cerrado para dos personas con una velocidad promedio de 180 km/h, quiero aventarme una ruta hasta Alaska, tengo planeado irme por todo el Pacífico.

¿Qué es lo que te gusta hacer aparte de esto?

Las motos, me gustan mucho las motos. Profesionalmente tengo una imprenta, ya con varias sucursales, hacemos cosas en impresión digital en tabloide, revistas de 100 tiros para abajo, flyers, posters, lonas.

¿Cómo logras combinar tu trabajo con tu hobby?

La verdad es que vengo frecuentemente a Lagos de Moreno, donde tengo una sucursal, y aprovecho para venir mínimo una hora a volar y me regreso totalmente despejado, saco muchísimo el estrés, como que me relajo.

 




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