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POR Salvador Tobías

Ma. Vivián Padilla García estudió la licenciatura en Comunicación en la Ibero León; en 1987 lo que comenzó como un juego con recetas de la familia y ventas domésticas entre sus familiares y amigos, se...

Ma. Vivián Padilla García estudió la licenciatura en Comunicación en la Ibero León; en 1987 lo que comenzó como un juego con recetas de la familia y ventas domésticas entre sus familiares y amigos, se convirtió en algo formal con ventas a restaurantes y con la apertura de su primer local comercial. En escasos 6 m2 era donde cocinaba e inventaba nuevas recetas.

Su pasión por la repostería fue creciendo junto con las ventas y perfeccionando sus técnicas de panadería y repostería, tomando cursos tanto en México como en el extranjero. Al darse cuenta de la gran aceptación de los productos, impulsó el crecimiento del negocio con nuevas sucursales y con el registro de la marca “Vivian”.

Actualmente, las seis sucursales gozan de gran éxito en León y están por expandirse a otras ciudades del estado; sin duda un gran ejemplo de que cualquier idea puede convertirse en un gran modelo de negocio.

Hola Vivian, tu marca es una de las más reconocidas en nuestra ciudad, ¿cuál considerarías que fue el factor que te hizo lograr tanto éxito?

Definitivamente el sabor de hogar de nuestros productos. Y como la repostería es muy precisa, nos hemos esmerado en procesar cada receta siempre igual y lo que vamos modificando es por buscar la satisfacción de nuestros clientes. Además, siempre tuve el apoyo de mi esposo y mi suegro, Don Enrique (QEPD), quienes me empujaron y motivaron a ser lo que soy hoy.

¿Cuál podrías decir que fue el principal obstáculo al que te has enfrentado en tu carrera?

El saber que debíamos dejar de ser un taller familiar para plantear un negocio formal bien estructurado y organizado como parte del patrimonio familiar. Estamos todavía en proceso de lograr vencer ese obstáculo a base de esfuerzo, asesorándonos con profesionales y con el apoyo de mis hijos que traen los conocimientos necesarios y sobre todo la pasión para continuar con el negocio.

Vivian comenzó como un pequeño negocio en tu cocina, ¿cómo lograste que se volviera una marca reconocida?

 La base ha sido la constancia. Jamás he bajado los brazos ante las adversidades. Los colaboradores de cocina, en planta de producción, reparto, administración y ventas han sido parte fundamental del crecimiento, ya que vamos todos tomados de la mano hacia el mismo rumbo. A ellos les doy las gracias por tener la camiseta bien puesta.

¿Con cuántas sucursales cuenta actualmente la marca?

La marca actualmente cuenta con 6 sucursales, servicio a domicilio y una cocina industrial en la ciudad de León que cumple con todos los requerimientos de seguridad e higiene que garantiza la calidad con la que elaboramos nuestros productos. Este año se inauguró la primera sucursal fuera de León, en Irapuato. Y espero que pronto tengamos más presencia en el estado.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu trabajo?

Disfruto cuando la gente manifiesta que le gusta lo que hago, ver la cara de un niño saboreando una rebanada de pastel o la expresión de una señora recibiendo su mesa de postres. Nuestros productos acompañan a las familias y a las empresas en sus mejores momentos.

¿Qué consejo te gustaría darle a una mujer que está por iniciar su propio negocio?

Que sueñen todos los días. Que hagan lo que les gusta hacer pero que siempre le pongan mucha pasión a cada actividad y de esta manera los resultados llegarán muy pronto.

¿Qué es lo que sigue para Vivian a corto plazo?

Abrir sucursales fuera de León para satisfacer más paladares ya que nuestra capacidad instalada de producción es muy grande. Para mí el capital humano que tiene Vivián es muy importante, por lo que esperemos aumentar la plantilla de colaboradores en todas las áreas y apoyar a cada uno con una mejor calidad de vida laboral y personal.

¿Cuál es tu postre preferido?

Todo lo que hago me fascina. Pero en especial me encantan toda la línea de galletas de Vivián, la tarta de manzana y el pastel de zanahoria. Disfruto cada bocado acompañado de una buena taza de café.

¿Cuentas con algún ejemplo que podrías decir que es tu ejemplo a seguir?

Sí, gracias a Dios tengo muchos ejemplos a seguir que me han enseñado lo bueno de la vida. Mis papás me enseñaron que lo más importante es la unión familiar, la convivencia y el apoyo en la familia. Mi suegro, Don Enrique, me enseñó la bondad, el respeto por uno mismo y por los demás, a emprender, a ver por el prójimo y sobre todo a hacer las cosas pensando siempre en que mis acciones van a mejorar el mundo.

“El ingrediente secreto para que todo salga bien, es la pasión.”

 




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