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POR Silvia Vega

Hoy en día los productos mexicanos no son lo que eran antes.

Gracias a la globalización y a la evolución de varias industrias podemos estar muy orgullosos de la fabricación y comercialización de una gran diversidad de productos mexicanos, sin embargo, aún queda un largo camino por recorrer en temas de profesionalización y marketización de algunos, sobre este último punto quiero enfatizar en este artículo.

Lo primero es aclarar que el marketing no es diferente para una región o para otra, lo que sí es diferente es la gestión del marketing, es decir, los usos y costumbres que cada país, ciudad o región tiene e impactan directamente en las estrategias de las empresas, los encargados de la mercadotecnia deben considerarlas como punto de partida para sus tácticas comerciales.

Un ejemplo de esto es el idioma. Saber el significado exacto de las palabras, frases o inclusive gráficos es esencial para que la comunicación del marketing se dé como uno lo espera y no solamente como el consumidor lo entiende. Cualquier elemento de un producto comunica y es primordial que sea el tema central de una estrategia de marketing bien dirigida. En México, por ejemplo, es muy común que muchos emprendedores manejen nombres o slogans en inglés, sin embargo, a veces el mercado meta no sabe el idioma y solo por este tema quedan fuera del alcance sus clientes. Usar el idioma natal e incluso frases muy locales son estímulos muy positivos para el consumidor final.

Otro ejemplo, de conceptos básicos para domesticar un producto exitosamente, es el beneficio que ofrece y la manera de “explicarlo”. Obviamente los productos y servicios requieren tener un valor agregado y un beneficio tangible, sin embargo no siempre los beneficios son igualmente aceptados y valorados. En México, beneficios relacionados con la familia son muy fuertes, al contrario que beneficios relacionados con ahorro (tristemente). ¿Por qué? Principalmente la idiosincrasia y las creencias culturales. Somos latinos y nos movemos más por las emociones que por la razón, por lo que es importante que se considere “cuál es la historia que tu producto contarᔠy que esta sea congruente a donde pertenece.

Por último, el producto mismo debe representar algo y a alguien. Un producto mexicano debe tener una personalidad llamativa, amable, alegre… un producto alemán tendrá una personalidad seria y firme, por ejemplo. No se puede vender algo sin una esencia, un ADN. Algo muy importante para el mexicano es su historia y sus tradiciones. Productos artesanales son representación viva de México y por ende son negocios garantizados (siempre y cuando estén acompañados de una estrategia de negocio y comercial sólida).

México es un país maravilloso; único por innumerables cuestiones y afortunado por muchas otras. Los productos mexicanos por igual tienden a ser muy interesantes por lo que hacen del marketing una labor no solo creativa e innovadora si no que muy apasionada y excitante para cualquiera que se involucre, ¡arriba México!

 




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