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POR Diego Enríquez

La digitalización de los medios audiovisuales ha hecho que el espectador no necesariamente deba estar ligado a una cadena de distribución y consumo limitada a las salas de proyección.

El término cine ya no es más referente sólo al concepto de una pantalla. La digitalización de los medios audiovisuales ha hecho que el espectador no necesariamente deba estar ligado a una cadena de distribución y consumo limitada a las salas de proyección. Netflix & Chill. El cine llega a cada pantalla personal hasta la máxima expresión de individualidad y portabilidad del medio.

Hoy podemos descargar una película para ver mientras esperamos, mientras viajamos o fingimos trabajar en nuestras oficinas. En junio del año pasado, Okja (Joon Ho, 2017), película producción de Netflix, luchó contra La Institución, el Festival Internacional de Cannes, abriendo el debate de si por ser una película de una plataforma digital puede ser considerado cine. Una película hecha para ser estrenada en Netflix que pasó a ser (injustamente) abucheada y a su vez nominada a la Palma de Oro del festival.

Netflix hace accesible a su vasta audiencia millenial películas que se estrenaron muchos años antes de su nacimiento, pero que deben (sí, así de categórico) ser vistas por todo ser humano. Podemos encontrar pilares de la cinematografía y la cultura popular como Easy Rider (Dennis Hopper, 1969) o la sagrada trilogía de El Padrino (con todo y su deshonrosa tercera entrega) como una gran introducción al cine norteamericano de fines de la década de 1960 de la mano de Francis Ford Coppola.

Entre esos grandes revolucionarios encontramos títulos de Martin Scorsese como Calles Peligrosas (1973), Casino (1995) o su gran remake del clásico de Hitchcock, Cabo de Miedo (1991). Joyas del cine europeo como el dramón de Louis Malle, Damage (1992) en una gigante actuación de Jeremy Irons y Juliette Binoche. O bellezas del cine documental como La Sal De La Tierra (Wim Wenders, 2014). Y dentro del listado de las originales de Netflix, más alla de la ya mencionada Okja, está la imperdible y brutal Beasts of No Nation, de Cary Joji Fukunaga, de las primeras producciones originales de Netflix.

Entonces, cierro este texto con una pequeña lista a manera de guía, de unas cuantas joyas, entre clásicas, modernas y contemporáneas, imperdibles para el Netflix & Chill:

  • El Padrino I, II y III. Francis Ford Coppola.
  • Casino. Martin Scorsese.
  • Qué bello es vivir. Frank Capra.
  • 600 millas. Gabriel Ripstein.
  • Al mejor postor. Giuseppe Tornatore.
  • El árbol de la vida. Terrence Malick.
  • Oldboy. Park Chan-wook.
  • Güeros. Alfonso Ruizpalacios.
  • Sin lugar para los débiles. Joel y Ethan Coen.
  • Viva la libertà. Roberto Andò.

 

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