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POR Ignacio de González

Hoy la manifestación de las ideas y sentimientos es a través del modernamente intercambio de información, posteo, mashups, fotografías compartidas en redes sociales, muchas de las cuales permiten el descubrimiento del otro.

 

 

Lo  que hoy nos une, mañana no será lo mismo que ahora.

Imaki Tider

El ser humano nunca antes había manifestado su emoción, pensamiento y claro libre albedrío. Hoy la intermediación no existe. Hoy la manifestación de las ideas y sentimientos es a través del modernamente intercambio de información, posteo, mashups, fotografías compartidas en redes sociales, muchas de las cuales permiten el descubrimiento del otro. Así mismo, las comunicaciones interpersonales van afectando a el comercio, a la intención del voto, a los estudios y al mismo estado de ánimo, guardando una íntima relación entre lo superficial, lo mundano y lo efímero. La generación de un estado de confianza, compromiso por las recomendaciones y puntuación revelada en lo público al consumidor-oferente. Si éstas fallan, la desconfianza/desmotivación también surgirá como indicador infalible de la relación.

Esta asociación se produce por la imagen comparada, la certificación de datos, la promoción de la popularidad y el frenesí de hacerlo desde la gracia del teléfono móvil en el bolsillo. Cada vez se proyecta la marca personal como moneda de uso e intercambio, como una forma casi infalible de medir popularidad, éxito y fama. No es posible sacudirse la inercia de la nueva era, sobre todo cuando se trate de comprobar a extraños fuera del alcance físico de las ciudades donde habitamos. Así la interrelación no es simple moda o moneda de cambio, es un estilo de vida (potencialmente invasivo)  con posibilidades de convertirnos en humanos digitales, en pasajeros de lo emotivo y en personajes  movidos por lo que sucede en nuestro alrededor internauta más allá de lo que sucede internamente, es decir, en algún sentido del vacío existencial que produce el estar inmersos en el mundo de lo viral y tecnológico sin dar paso y cuenta de la realidad donde se consumen las emociones que son las sensiblemente impactadas en la realidad creada por una visión personal.

Es así que al momento de observar el timeline, la notificación espontanea, el aviso del resplandor del teléfono móvil o el simple resfresment del portal de la barra de noticias no observaremos más que un comportamiento pasajero, el chisme o la noticia que conmocionó al otro lado del mundo.  Las nuevas adicciones has llegado a chicos y grandes, clasemedieros, obreros y millonarios. Entonces,  me pregunto ¿es importante compartir? ¿es relevante estar todo el tiempo informados? ¿No es el enfoque, la constancia y el desapego lo que hace vivir plenamente el presente? ¿Qué importancia tiene para ti? Tal vez cada quien es dueño de su red social digital y análoga, aunque sea sólo por un comentario.

 

 

 




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