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POR Churro Navarro

¿Alguna vez han escuchado o leído a otras personas decir “me dueles México”?

O que nuestras charlas de café, reuniones y en casa se han convertido en ambientes de pesimismo y desánimo, algunas veces hasta en campos de batalla, al tocar los temas del sin fin de problemas a los que se enfrenta el país, la pobreza, la inseguridad, la corrupción y esa gran lista de cosas por resolver.

¿Cuántas personas cercanas a nosotros han cambiado su país de residencia?, ¿cuántos de nosotros hemos pensado en irnos del país para buscar más oportunidades o simplemente para sentiros con mayor seguridad para nosotros y nuestras familias?

Por otro lado, las redes sociales están plagadas de infinidad de publicaciones que lejos de ayudar y concientizar, están creando un ambiente hostil entre los participantes, ya que hay infinidad de opiniones y comentarios, la mayoría no están fundamentados en hechos o investigaciones serias y honestas que no busquen ningún beneficio personal; solo generan polémica y eso gusta y genera morbo, además ahora tenemos “pseudo caudillos de las causas perdidas” que dan la información de manera muy superficial y sólo enfatizando el amarillismo y buscando tener más foco en estas redes. No obstante, se genera una imagen de que las cosas están mal aquí, sino que de la misma manera estamos dando esa imagen al mundo, lo cual obviamente nos deja muy mal parados, sé que no podemos tapar el sol con un dedo y es cierto que exiten grandes cosas por resolver en el país, pero México no sólo es eso y esas publicaciones no representan a todos los mexicanos.

A lo que voy con estos comentarios es invitarles a valorar la grandeza de nuestro México, somos un país plagado de riquezas, basta con mirar a nuestro alrededor, estamos rodeados de los mejores climas, abundante flora, fauna, recursos minerales; contamos con una vasta riqueza cultural, gastronómica y lo más importante, su gente, este país ha dado personas que están dispuestas a salir adelante y crear un mejor futuro para las generaciones que están por venir. También muchos extranjeros que viven en nuestro país y reconocen su grandeza.

Dejemos de ver los problemas y convirtámoslos en retos, retos que nos ponen a prueba como nación; no será fácil, pero será a través de buscar solucionar uno a uno, no debemos esperar a que el gobierno nos resuelva todo, está en nuestras manos el emprender las soluciones que cambien este panorama, pongamos manos a la obra, gobierno – empresarios y los ciudadanos comunes, que somos la gran mayoría. Menos quejas y más acciones.

Seamos sensibles a las situaciones de nuestro entorno, veamos nuestras habilidades y a través de éstas, cómo podríamos colaborar; nacimos para la grandeza, trabajemos juntos y sembremos para que las futuras generaciones de mexicanos puedan cosechar de este gran esfuerzo.

Les dejo este pequeño cuento que el gran  Carlos Kasuga Osaka comparte antes de concluir sus presentaciones y que tuve el gusto de escuchar en persona y para ser honesto se te pone la piel de gallina.

Había una vez un bosque en donde vivían muchos animalitos. De repente este bosque se empieza a incendiar y todos los animalitos empiezan a huir. Sólo hay un gorrioncito que va al río, moja sus alitas, vuela sobre el bosque incendiado y deja caer una o dos gotitas de agua, tratando de apagar el incendio.

Pasa un elefante y le grita al gorrioncito: ¡No seas tonto! ¡Huye como todos! ¡No ves que te vas a achicharrar! El gorrioncito voltea y le dice: ¡no!, este bosque me ha dado todo, familia, felicidad; me ha dado todo y le tengo tanta lealtad que no me importa que me muera, pero voy a tratar de salvar este bosque.

Va al río, moja sus alitas y revolotea sobre el bosque incendiado y deja caer una o dos gotitas de agua.

Ante esta actitud, Dios se compadece y deja caer un tormentón y el incendio se apaga.

Y este bosque vuelve a reverdecer y florecer, y todos los animalitos regresan a ser felices, más felices de lo que antes eran.

Mensaje de Carlos Kasuga:

-Mexicanos, a este bosque, yo lo comparo con mi México, tal vez estemos en un gran incendio, en una gran crisis política, social, económica y moral; pero yo les pido a ustedes que sean como ese gorrioncito y todos los días dejemos caer una o dos gotitas de sudor y de trabajo. ¡Si así lo hacen!, México se los agradecerá y Dios los bendecirá.

Concluyo con esto: será a través del emprendimiento que podemos dar soluciones a los grandes retos de nuestro México, por el amor a nuestra tierra y su gente, esto será el motor para levantarnos cada día con la firme convicción de hacer de este, nuestro país, un mejor lugar para vivir.

“Hagámoslo a la mexicana” (o sea, muy chingón). Convirtámonos en la nación que estamos destinados a ser.

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