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POR Salvador Tobías

Con una trayectoria de 16 años, Rogelio de la Fuente, joven joyero irapuatense quien desde hace algunos años radica en Guanajuato, aprendió a diseñar y hacer joyería desde que era un niño con un talent...

Con una trayectoria de 16 años, Rogelio de la Fuente, joven joyero irapuatense quien desde hace algunos años radica en Guanajuato, aprendió a diseñar y hacer joyería desde que era un niño con un talento innato, desarmando electrodomésticos, uniendo cables y partes de ellos. Rogelio cuenta que encontrar cables tirados de los técnicos de Teléfonos de México era de suerte, hacían su día, ya que los enrollaba, retorcía, trenzaba, giraba, hasta formar figuras extrañas que para él resultaban todo un deleite. Viajar por el país desde temprana edad le dio la inspiración para trabajar con sus manos, estudiando y perfeccionando con muchos maestros hasta encontrar su propio estilo, mismo que lo ha hecho ganar distintos premios, como el Premio Nacional de la Plata Hugo Salinas Price en 2015 o el Premio Estatal de la Creatividad Artesanal, del que ha sido ganador por seis años, además de participar en la exhibición “Museos Vaticanos” en junio de este año en el Museo de la Ciudad del Vaticano, donde varios artesanos tuvieron la oportunidad de mostrar sus obras al mundo.

Rogelio, de un sueño que surge en la infancia, ¿cómo lo llegas a desarrollar profesionalmente?

Poco a poco fui descubriendo que mis creaciones me hacían moverme, viajar, soñar y disfrutar cada instante de mi vida. Comienzo a participar en concursos y fue así que en el año de 2008 gano mi primer premio y hasta la fecha he ganado 10 más. A partir de eso, adquiero una gran responsabilidad con mis diseños, productos y, por supuesto, mis clientes, y sin darme cuenta ya estaba fundando mi firma y convirtiéndome el director de mi propia empresa.

¿A qué le atribuyes el éxito que has conseguido?

Recuerdo escuchar a mi padre decir “el que persevera alcanza”. El ser exigente y confiar en mi gusto. También se lo atribuyo a la vida, a lo que me heredaron mis padres, a mi familia, mis maestros y a cada persona que toma algo de su tiempo para observar mi trabajo.

¿Qué es lo que más disfrutas de tu profesión?

Poder pensar libremente. Ello me hace crear y vivir en un mundo de proyectos, ilusiones y sueños.

¿Con qué tipo de materiales has experimentado para realizar tus creaciones?

Plata, oro, platino, paladio, acero, cobre, zinc, latón, patinas, minerales, maderas, semillas, corales, conchas, cerámica, vidrio, plástico, cartón, hemp, pita, cáñamo, nylon, tela, cera y mucha luz.

¿Cómo podrías describir tu estilo?, ¿cómo llegaste a él?

Mi estilo es polivalente, tengo 6 líneas de joyería y disfruto interactuar en cada proceso y con cada estilo. Llegué a él por lo que va de la mano en cada pieza, es decir, es mi gusto, además de mucha calidad en la técnica y los acabados.

¿Cuál es la fuente de tu inspiración para crear cada pieza?

Cuento con mucha sensibilidad hacia la vida; con salud, amor, la naturaleza, la contemplación, la belleza y las condiciones óptimas.

¿Cuál consideras que ha sido el principal logro que has alcanzado?

La independencia. Observo el entusiasmo que mi trabajo provoca, el haberme encontrado, seguir construyendo día a día y tener buena calidad de vida.

¿Cómo han cambiado las nuevas tecnologías la labor de los joyeros en nuestro país?

Han permitido descubrir nuevos mundos en el diseño, la fabricación, la técnica y los materiales. Han permitido simplificar, maximizar, industrializar y estudiar un sinfín de mejoras. Las bases tradicionales son cimientos para obtener identidad, así que, aunadas a la tecnología, los resultados son sorprendentes.

¿Cuál es tu percepción del diseño de joyería en México?

México es muy rico culturalmente, ello hace proponer con firmeza e identidad. Aún hay mucho que escribir en la actualidad y con las nuevas generaciones.

Cuéntanos cuáles son tus planes a corto plazo.

Participar en los concursos venideros, impartir talleres para compartir conocimientos, enriquecer cada línea con nuevas propuestas y diseños, así como cumplir con los proyectos pendientes.

 “Deme su bendición, madre, y que sea lo que Dios mande” 




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