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POR Ignacio de González

En mundo cada vez más competido es necesario conocer herramientas que permitan el desarrollo de las personas y sobre todo tener un marco de apertura para la enseñanza.

El aprendizaje significativo -como una tendencia de la educación- se basa en el conocimiento previo para adoptar nuevos conocimientos de forma útil, desarrollando competencias para su aplicación en un campo de lo personal, profesional, afectivo y social.

En la actualidad hemos visto muchos términos, formatos, escuelas y tendencias de cómo enseñar. Uno de ellos es el coaching, concepto que ha sido muy prostituido ya que cualquier persona está siendo certificada bajo metodologías que en ocasiones no son del todo ciertas o no guardan escrúpulo para dar una efectiva orientación a las personas que van a guiar a otras personas para lograr objetivos en particular. Esto no significa que se puedan encontrar con extraordinarios asesores para negocios, escuela, persona y vida.  El saber enseñar bien significa tener una estructura, métodos de enseñanza, combinar tecnologías, herramientas en las aulas y fuera de ella, trabajar en línea e ir todavía a las fuentes principales: a las bibliotecas.  También es importantísimo conocer el perfil del educando o guiado de allí que sea efectiva la transmisión de los conocimientos, el enriquecimiento de la persona que llega de una manera y se va de otra. La educación profesional, la experiencias, gustos, pasatiempos, roles jugados, ciudades donde ha vívido, lenguajes dominados y  situaciones que lo hayan puesto en ese lugar generan una sinergia o ruptura entre educando y maestro, guía o coach.

El ir  más allá de lo aprendido nos muestra que también que  las forma de aprendizaje se dan por medio de:

-Juegos. 

-Experiencias.

-Ensayos.

-Visitas a museos y galerías.

-Ver una película determinada.

Todos los anteriores vehículos visuales, sensoriales y auditivos que se refuerzan unos a otros y que en algún porcentaje dan resultado debido a la introyección de eso que encarna cada persona.

Al experimentar, se enfrentará a una realidad y a un conocimiento arraigado desde lo que vivió y sintió al momento de realizarlo y luego al contarlo se vivirá otra experiencia. Traspasar las fronteras de lo convencional, del mínimo esfuerzo, merece romper las formas tradicionales, respetando y adaptando lo que es útil, para ir hacia lugares desconocidos de manera que el educando y el maestro puedan atravesar los abrojos del miedo, la ignorancia y la apatía. Los esfuerzos se encaminan a que con los modelos educativos que aprendieron la generaciones X- Y son esencialmente el mismo formato de uso para con los minellians. Así mismo los coaches, aprendieron viejas formas de enseñanza que probablemente no resuelvan la necesidad de enseñar sin haber desaprendido. Recordemos que estamos en una era de aulas del siglo XIX, maestros del siglo XX y aprendices del siglo XXI. Donde la era análoga se disputa día a día con la digital.  

En conclusión, será oportuno revisar primero la metodología de enseñanza, luego las credenciales de los maestros o coaches para determinar si existe alguna innovación en la forma de transmitir conocimientos y sí está relacionada con el costo-beneficio al invertir tiempo, dinero y esfuerzo, al final buscamos la evolución de un ser social que se crea desde lo individual con otro ser que sigue en formación.  

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