probusiness

POR Carlos González

Como parte del crecimiento de una empresa, la capacidad de crear equipos que operen de manera coordinada pero autosuficiente es fundamental para que esta mantenga una moral alta que rompa con los problemas que día a día enfrenta y así trascienda a cualquier reto que se le presente.

Si pensamos un poco, seguramente llegaremos a la conclusión que lo que hace grande a una empresa son las personas que las lideran. Ahí tenemos a Jack Welch, ex CEO de General Electric, que llevó a su compañía a ser una de las más exitosas durante su gestión, o Howard Schultz el emprendedor que expandió a Starbucks al mundo entero, o Lorenzo Servitje que de su mano colocó a Bimbo como una de las panificadoras más importantes del mundo en sólo una generación. Pero, ¿qué es lo que hicieron para lograr llevar a un equipo a alcanzar retos que parecían imposibles?

Uno de los factores fue la capacidad de crear entornos donde la gente alcanza su “punto dulce”, aquel donde la persona encuentra su pasión, es muy bueno en hacerlo y es capaz de crear la mayor contribución a su equipo.

Se encargaron de establecer condiciones en las que los individuos con los que trabajan no esperen que les digan lo que tienen que hacer o que procrastinen, sino que busquen de manera continua el incremento de sus capacidades para el beneficio de los clientes, la empresa y su propia persona. Esto es el Liderazgo Servicial – LS.

Este tipo de liderazgo consiste en construir equipos en los que los individuos se reconocen falibles pero que dan todo para que los retos se conviertan en éxitos, que se vean habilitados para retarse y proponer, de ir más allá de lo que se espera de ellos, que se comprometan y pidan ayuda de manera proactiva para mejorar su desempeño, sin esperar que su jefe lo haga.

El líder servicial cuenta con características bien definidas, entre las que encontramos:

  1. Ve al fracaso como una oportunidad valiosa de aprendizaje y lo transmuta a un proceso de crecimiento individual, de equipo y de empresa.
  2. Fomenta un proceso de guía y no de supervisión y habilita la idea de que las cosas suceden porque se persiguen y nada se da por casualidad.
  3. Integra a personas diferentes y a través del conocimiento de las fortalezas de cada uno se encarga de potenciarlas, pero también tiene la humildad de reconocer sus debilidades y de su equipo para proactivamente trabajar en desarrollarlas.
  4. Fomenta una visión y un ambiente en el que las personas no se sienten víctimas de las circunstancias, ni de la vida ni de nadie. Que están dispuestas a romper el círculo de confort para llevar su vida a otro nivel durante toda su existencia.
  5. Permite que su gente opine, proponga y no busque pretextos. Que ayude a que la disciplina y los retos sean factores que integren más y que con ello se inspiren para alcanzar objetivos más ambiciosos.
  6. Se reta para ver otras perspectivas aunque no comulgue con ellas.
  7. Lee, se cultiva y se rodea de otros que son mejores que él o ella porque sabe que a través de la humildad de reconocerse y trabajar sobre sus oportunidades, siempre podrá pasar a un nivel de consciencia en el que genere un ambiente de bienestar para él y su entorno.

Así, con estas reflexiones, ¿qué tendrías que desarrollar para lograr ser un verdadero líder?




NOTAS RELACIONADAS