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POR Brenda Velázquez

Vivián Padilla, mujer apasionada por lo que hace, ama a su esposo e hijos, quienes son su pilar y lo que la mantiene plena y feliz; mujer que no se rinde ante los retos que le impone día a día la vida.

Vivián Padilla, mujer apasionada por lo que hace, ama a su esposo e hijos, quienes son su pilar y lo que la mantiene plena y feliz; mujer que no se rinde ante los retos que le impone día a día la vida, al contrario, le encanta reír y disfrutar de cada momento que se le presenta. Ha trabajado mucho, se ha caído, pero también se ha levantado gracias, principalmente, al apoyo de su familia, quienes han sido el ingrediente secreto para el éxito.

Detrás de cada empresa hay una historia que cuenta el comienzo y Vivián comparte que cuando era novia de su esposo, le gustaba hacerle pasteles para conquistarlo, y con el tiempo, tanto familia y amigos hacían algún pedido, pero fue hasta que se casó, cuando su suegro le propuso abrir una pastelería, fue así que en 1991 se estableció de manera formal con Vivián Alta Repostería, empresa con gran tradición que actualmente cuenta con seis sucursales en León y una en la ciudad de Irapuato.

¿Cómo innovaste para sobresalir en un mercado tan competido como la repostería?

Debo decir que el mercado de León es difícil, por lo que su aceptación no fue nada sencilla, pero nunca me quedé quieta, siempre busco cursos para aprender cosas nuevas, e incorporar nuevos postres, actualizarme y no quedarme en lo mismo. Además, me gusta buscar los mejores ingredientes y de la mejor calidad para que el resultado sea delicioso agregándole mi sello personal.

¿A qué atribuyes el éxito de tu empresa?

El éxito de Vivián Alta Repostería se lo atribuyo al apoyo y a las porras de mi familia, a los colaboradores de la empresa por tener siempre la camiseta bien puesta, a mis amigos por siempre estar ahí y, por supuesto, que a nuestros clientes que son el motor #1.

¿Qué dejaste de hacer y qué ganaste a cambio al decidir montar tu negocio?

No estoy arrepentida y tampoco me he quejado por lo que haya dejado de hacer al haber decidido emprender un negocio. Creo que la clave está en saber dividir los tiempos para todo: nunca me gustó dejar a mis hijos solos así que siempre estuve al pendiente de ellos ya sea en la casa o me los llevaba al negocio, mi esposo y yo siempre nos hemos dado tiempo para estar en pareja y siempre he tenido el espacio también para convivir con mis amigas. El motivo también que me ayudó a poder tener tiempo para todo es que el crecimiento del negocio fue muy lento para no descuidar mis relaciones personales y familiares. Por otro lado al no crecer de una manera tan abrupta, estoy cuidando la calidad de los productos.

¿Cómo fue la transición de Vivian Alta Repostería a una empresa familiar?

Nunca imaginé que mis hijos iban a colaborar en Vivián Alta Repostería, aunque me ayudaban en los veranos desde pequeños, creo que eso les hizo valorar el trabajo que cuesta iniciar una empresa y ahora les toca continuar con el crecimiento y desarrollo.

¿Cuál es el rol de cada uno de tus hijos dentro de la empresa?, ¿cómo logran trabajar en equipo de manera exitosa?

No es una tarea fácil, aunque debo decir que la unión y el amor que tenemos como familia han ayudado a que nos entendamos muy bien y que al final las cosas se den con éxito. Afortunadamente cada uno de mis hijos se encaminó por áreas diferentes: Manolo a la administración, finanzas y ventas, Adrián a la producción y compras y Vivián a la producción y decoración.

¿Cuál es el ejemplo que has buscado transmitir a tus hijos?

Que sepan valorar lo que es trabajar de manera honrada y responsable siempre pensando en los demás y en el bien común. Lo satisfactorio que es crear fuentes de empleo y las consecuencias positivas que de ello emana. Que no busquen la felicidad, que la vivan.

En tu experiencia, ¿cómo pueden las mujeres conciliar sus diferentes facetas?

Las mujeres siempre podemos hacer muchas cosas a la vez por eso he sido madre cuando tengo que serlo, he sido empresaria cuando tengo que serlo y he sido mujer cuando tengo que serlo. Depende también de la voluntad de le pongas al hacer y proponer cosas.

¿Cómo te gustaría ser recordada en el futuro?, ¿cuál será tu legado?

Como una de tantas mujeres que dejan huella para las futuras generaciones y como un ejemplo de que ser mujer no es impedimento para lograr lo que te propones. Como una madre que siempre vio y dio lo mejor para sus hijos. Como una esposa que siempre estuvo en las buenas y en las malas. Como una amiga que siempre estuvo para hacer reír y limpiar una lágrima cuando se necesitó. Como una empresaria que comenzó jugando y terminó descubriendo sus capacidades y habilidades.

¿Qué les dirías a las madres que están pensando en emprender?

No se detengan. Hagan lo que quieran y deban hacer, por ustedes, por su familia, por México. He escuchado tantas mujeres decir: ‘es que tengo hijos’, ‘es que estoy embarazada’, ‘es que soy mujer’. Yo estuve embarazada, tuve hijos y soy mujer y nada me detuvo.

¿Qué consejo le darías a otras empresas familiares para lograr los mismos resultados que ustedes?

La clave del éxito en una empresa familiar es que sepan dividir el tiempo del negocio y el tiempo familiar. Es muy difícil no hablar del negocio en la casa y viceversa, hay que aprovechar los dos espacios para lo que son y creo que es lo más importante: tener tiempo de calidad con la familia para que las relaciones en el negocio estén fortalecidas.

¿Cuáles son los planes que vienen para Vivian Alta Repostería?

Estandarizar todos nuestros procesos ya que al ir en etapa de crecimiento no podemos estar en todos lados al mismo tiempo, para que el servicio y la calidad de nuestros productos no se vean afectados. Planeamos generar más empleo por lo que necesitamos abrir más sucursales y más canales de venta en el estado de Guanajuato. Tenemos la capacidad instalada para cumplir con ese objetivo.

Adrián García

Como mujer, ¿quién es Vivián?, ¿qué admiras de ella?

Además de mi madre, es mi amiga, consejera. Es una mujer admirable, que no sé cómo le hizo para que sus días fueran de 48 horas. Mi mama tenía tiempo de atender 2 sucursales, ir a verme jugar fútbol y recogerme de los entrenamientos de basquetbol (tarde, pero llegaba). Como hijo nunca sentí que mi madre no estuviera en mi día a día, sino todo lo contrario. Mis hermanos y yo no pudimos haber pedido un mejor ejemplo de lo que significa el esfuerzo, que el que mi mamá nos demuestra con sus 26 años trabajando arduamente en el negocio

Cuéntanos un poco sobre tu experiencia en una empresa familiar.

Trabajar en familia es fácil y complicado al mismo tiempo. Lo más difícil ha sido ver a mi madre como jefa y no como mamá dentro de la empresa, aunque también lo es el separar la vida laboral de la relación familiar, por lo que tratamos de no tocar ningún asunto laboral en nuestra casa, pero lo más complicado ha sido ver a mi madre como jefa y no como mamá dentro de la empresa. Tenemos muy poca experiencia, pero nos hemos acercado también a otras empresas familiares y ver cómo le hacen para no andar de las greñas a cada rato.

Vivián García

¿Cómo describirías a tu mamá como empresaria?, ¿qué has aprendido de ella?

La describiría como una excelente líder, una mujer llena de valores que predica con el ejemplo y trabaja de la mano con sus empleados, que jamás se rinde ante los problemas, muy trabajadora y fuerte que siempre busca lo mejor para todos. De mi mamá he aprendido a ser una persona arraigada a mis valores, luchar por lo que quiero y creer en mí misma, a ser sencilla y nunca hacer menos a nadie, tener compromiso y pasión por lo que haces, nunca dejar nada a medias y a hacer las cosas bien.

¿Puedes compartirnos cómo ha sido colaborar con ella?

Aunque aún no estoy muy involucrada en el negocio porque estoy estudiando, lo poco que he colaborado con ella ha sido importante para mí, me encanta sentirme parte de y compartir este gusto por la repostería con ella, es algo muy especial para mí. Las enseñanzas de mi mamá me han dado experiencia y a pesar de los años que tiene en esto, me encanta que me tome en cuenta y pida mi opinión, a veces no es fácil que coincidamos, pero tratamos de escucharnos, entendernos y llegar a un acuerdo.

Manuel García

Como mamá, ¿qué puedes decir sobre Vivián?

Afortunadamente veo a mi mamá como un ejemplo a seguir porque tiene muchas cualidades que la hacen ser una gran persona. Es divertida, carismática, chistosa, relajada, trabajadora, buena madre, consentidora, justa, regañona (que aunque no quiera, eso me ha enseñado a crecer y mejorar), excelente negociadora, consejera, entre muchas otras cosas buenas. Cocina delicioso y siempre ha hecho que el tiempo con ella valga oro.

¿Cómo ha sido tu experiencia trabajando en Vivián Alta Repostería con tu familia?

Ha sido una experiencia padrísima, aunque nada fácil y con muchos retos. Tenemos la ventaja que los 5 integrantes de la familia somos muy unidos, platicones y preguntones, por lo que hay muy buena comunicación. Además siempre he llevado la empresa conmigo porque desde pequeño mi mamá ya me llevaba y ya me traía a la cocina y a las tiendas y en lo que podía, le ayudaba. Lo único que no he podido y creo que nunca podré es hacer un pastel.




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