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POR PRO Magazine Chihuahua

La Cuarta Revolución Industrial tiene el potencial para causar un profundo impacto en la sociedad. Los primeros innovadores con gran éxito comercial y social se encuentran en los países que adoptaron las posibilidades y el valor que genera.

Publirreportaje – Foro Económico Mundial Sao Paulo 2018 por Peter Schwartz y Mia de Kuijper 

La Cuarta Revolución Industrial tiene el potencial para causar un profundo impacto en la sociedad. Los primeros innovadores con gran éxito comercial y social se encuentran en los países que adoptaron las posibilidades y el valor que genera. La tendencia es que los países latinoamericanos seguirán el mismo camino de innovación que trae dicha revolución.

En este escenario, es clave contar con un marco de planificación de escenarios que permita a las empresas definir estrategias en escenarios de incertidumbre. En este artículo resumido, propondremos algunos enfoques respaldados por nuestra experiencia en Salesforce Futures Lab y también en el Laboratorio de planificación de la Universidad de Stanford.

Como referencia, utilizaremos una encuesta que Salesforce encargó a IDC sobre el avance de la digitalización empresarial en América Latina. El estudio estará disponible en México en abril de este año. El estudio consideró cuatro niveles de digitalización: Movilidad, Inteligencia, Conectividad e Integración, Velocidad y Productividad. 

 
   
 
   

El estudio señaló varias oportunidades para las empresas. Los resultados mostraron que las compañías han invertido en proporcionar Movilidad a sus fuerzas laborales y que han invertido considerablemente para incrementar la Velocidad y Productividad. Sin embargo, las oportunidades más grandes se encontraron en el área de Inteligencia y Conectividad. Los retos son, primero, cómo obtener información actualizada que ayude a tomar mejores decisiones y, segundo, contar con una solución integrada que permita realizar movimientos rápidos en toda la empresa.   

La Cuarta Revolución Industrial

Desde luego, la digitalización de las vidas de las personas en Latinoamérica, y de las actividades de las empresas y los gobiernos que les prestan servicios, no es sólo un fenómeno regional, sino una megatendencia global que está redefiniendo las economías en todas las escalas en una manera tan profunda que el Foro Económico Mundial y otros, incluyendo Salesforce, la denominan la Cuarta Revolución Industrial.

Las revoluciones industriales son transformaciones drásticas de la economía que surgen cuando los adelantos científicos forman las bases para los adelantos tecnológicos. Los innovadores empresariales más audaces entonces reconocen la importancia de esos cambios y los convierten en recursos nuevos y abundantes para impulsar la competencia y expandir los mercados.   

El potencial de esta Cuarta Revolución Industrial, que se ha identificado como la “Era de la Inteligencia”, es igual al de las transformaciones totales de la economía que se generaron a través de las revoluciones del vapor, la energía mecanizada, los canales y el ferrocarril en los años 1700; de la evolución de la electricidad, el acero, el telégrafo, los químicos, el petróleo y la producción masiva en los años 1800; o más recientemente a finales de los años 1900, de la revolución creada por el cómputo, las telecomunicaciones globales, el comercio de redes de suministro y el Internet.   

Cada una de esas revoluciones pasadas cambió drásticamente las economías de sus épocas y creó oportunidades para nuevos ganadores industriales, así como para el progreso social. Por ejemplo, en el caso de la industria química que surgió en Alemania en el siglo XIX, las compañías que fueron sucesoras de ese primer grupo de innovadores continúan desempeñando un papel clave en la industria actual. El impacto de esta Cuarta Revolución está destinado a ser incluso más profundo. La Era de la Inteligencia ya está produciendo ganadores y éxitos sociales en países que parecen estar listos para recibir las posibilidades y el valor que se están generando.   

Latinoamérica en contexto

¿Qué sucederá en Latinoamérica? ¿Cuáles estrategias pueden acelerar el proceso de transformación y preparar a las compañías y sociedades latinoamericanas para beneficiarse de esta Era de la Inteligencia y triunfar en un mundo globalmente competitivo?

Tal como lo indica The Economist, este es un año de elecciones particularmente relevantes en las economías más grandes de la región: Colombia, Brasil y México. Dichas elecciones tienen lugar justo después de una serie de encuestas nacionales realizadas el año pasado que nos recordaron la influencia inevitable de la incertidumbre política en el contexto empresarial.

En un mundo incluso más globalizado, es posible, aunque no sorprendente, que los temas que están surgiendo a partir de las conversaciones sobre estas elecciones latinoamericanas sean consistentes con los temas que se han vuelto visibles en otras partes, principalmente la desconfianza de la clase política establecida; el miedo a los efectos dañinos de los medios sociales, especialmente a través de la manipulación de las fuerzas extranjeras interesadas; y los llamados al proteccionismo y la inclinación hacia defensores nacionales impulsados en gran parte por la desigualdad en los impactos económicos de la globalización. Todo esto crea un contexto de incertidumbre política.

Dos recomendaciones

De cara a esta incertidumbre política, ¿qué pueden hacer los líderes empresariales en Latinoamérica? Proponemos dos estrategias clave.

Primero, deben aceptar el profundo cambio estructural de la Cuarta Revolución Industrial —como se define en el informe de IDC sobre Brasil— y no detener el proceso de adaptar sus empresas a esta nueva realidad. Deben reconocer que las compañías que se beneficiarán de este cambio han adoptado un nuevo enfoque centrado en el cliente, apoyado por nuevas formas de organización y por una nueva infraestructura de inteligencia. No deben permitir que la transformación digital de sus empresas se convierta en víctima de la parálisis en decisiones empresariales que suele caracterizar los años de elecciones en la región. Si no lo hacen, sus empresas serán vulnerables a los competidores más hábiles dentro y fuera de la región, quienes están construyendo rigurosamente los ciclos de retroalimentación digital necesarios para mejorar continuamente sus productos, servicios y experiencias de clientes.    

Nuestra segunda recomendación para las empresas es invertir en explorar los posibles escenarios que se presentan dentro de este ambiente incierto. Como seres humanos, por lo general tenemos el instinto de anticipar resultados ya sean utópicos o apocalípticos, los cuales casi nunca son reales, y ese comportamiento puede conducir a errores estratégicos graves. Una Estrategia de Escenarios produce ideas estructuradas sobre el futuro a medida que los escenarios amplían el espacio de posibilidades más allá de esos “dos impostores”. Con base en nuestras décadas de experiencia trabajando con escenarios, hemos encontrado que los equipos ejecutivos que utilizan narrativas profundas sobre los posibles futuros se abren camino entre la duda y la incertidumbre para llegar a la claridad y la convicción necesarias para tomar acción. Los escenarios no eliminan mágicamente la incertidumbre, pero pueden identificar las oportunidades ocultas (y esclarecer los riesgos negativos) que surjan de catalizadores importantes como la Cuarta Revolución Industrial, así como aquellas tendencias que sostienen los mismos temas políticos en la región. Los escenarios pueden alinear mejor al equipo ejecutivo para enfrentar las tormentas que estén por venir. El objetivo de la Estrategia de escenarios es tomar mejor decisiones, no realizar mejores predicciones.

En el caso de estas elecciones inminentes en Latinoamérica, trabajar con escenarios puede revelar las implicaciones importantes de los diferentes resultados de las elecciones y presentar indicadores tempranos que anuncien probables cambios en los escenarios específicos. En respuesta a las conversaciones con los clientes, hemos comenzado a explorar los escenarios para estas elecciones, y continuaremos invirtiendo en este proceso a lo largo del año. Confiamos en que un futuro más brillante para la región y sus empresas, impulsado por las tendencias seculares de la digitalización, nos espera a todo.




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