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POR PRO Magazine Chihuahua

Podemos encontrar un sin número de artículos que hablan sobre qué es el trastorno, sus síntomas y características, cómo tratarlo, etc. Pero cuántos hay acerca de lo que siente y piensa un niño que...

OHANA Formación Creativa 

Podemos encontrar un sin número de artículos que hablan sobre qué es el trastorno, sus síntomas y características, cómo tratarlo, etc. Pero cuántos hay acerca de lo que siente y piensa un niño que sufre del tan famoso TDAH. Y lo califico como famoso por motivo de que el 7% de la población en México lo padece, lo que quiere decir, que hay un niño por cada aula educativa. 

      Este trastorno impacta tanto en la persona que lo padece como en las personas que lo rodean. Por lo tanto, es de suma importancia saber cuáles son los sentimientos y pensamientos más recurrentes en un niño que padece de TDAH. 

Esta es la historia de Carlitos: 
Soy Carlitos y tengo TDAH, no entiendo muy bien que es lo que me pasa, pero sé que soy diferente a los demás niños. Intento seguir las reglas, de verdad lo intento, pero no me sale bien, yo no quiero ser un problema en mi casa y en la escuela, no entiendo lo que me pasa no puedo controlarme, siempre intento no molestar, pero siempre lo hago. Me dice mi mamá que sea yo mismo pero mi conducta no es la más apropiada, pienso una idea y esa idea me lleva a otra y a otra y otra, y no puedo entender lo que me dicen y me desespero, intento cambiar y ser como los demás, pero no me sale y me frustro. No me gusta que me aíslen, no me gusta que no me inviten a jugar porque siempre quiero ganar. Quiero aprender todo lo que me enseñan en la escuela, pero no sé cómo, me cuesta mucho trabajo ser organizado y tengo muchas ideas. El tiempo se me va, vivo en el presente, el pasado para mí no existe y el futuro yo no lo entiendo. Solo quiero ser feliz y tener amigos. 

       El desafío más grande para un niño con TDAH es hacer amistades y mantenerlas.  No son empáticos y por los tanto, no entienden como se sienten los demás. No saben cómo resolver las situaciones y los demás niños se cansan de su comportamiento. Maduran más tarde, por lo tanto, necesitan apoyo incluso durante la adolescencia. Invaden el espacio personal de los demás y no saben cómo perder en juegos y deportes.

       Nuestro deber como sociedad es integrar a estos niños. Primeramente, se tiene que poseer un diagnóstico correcto y seguridad que el niño realmente presenta TDAH o TDA, luego tener un apoyo estructurado: rutinas, ordenes completas y cortas, una a la vez, instrucciones claras, actividades de concentración, actividades divertidas, brindarles terapia cognitivo-conductual, ambientes de aprendizaje flexibles, que sean integrados en los sistemas escolares convencionales y ejercicio físico. 

Puede surgir una interrogativa ¿Los niños que sufren este trastorno deben ir a colegios especiales?
La respuesta es definitivamente NO, los colegios deben estar informados y contar con maestros capacitados y con la disposición de integrar al niño. Ya que es el entorno donde se presenta más problema. Los maestros y directivos deben estar entrenados para identificarlo y saberlo sobrellevar, llevar acabo intervenciones apropiadas, evitar a toda costa el aislamiento y la soledad. 

      Nos hemos dado a la tarea de informar y educar a las familias, colegios y maestros sobre el TDAH, de hacer visible lo invisible e integrar a los niños en sus diversos contextos. Hacer que se sienta comprendido y aceptado. Ya que carga una mochila de frustración, de resentimiento, se siente frágil emocionalmente, sufre de baja autoestima y un concepto distorsionado de sí mismo y les hace falta tener amigos y sentirse aceptados. 

 




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