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POR Alonso Hernández

Seguro te has topado con ese compañero de trabajo que se la pasa quejándose del jefe, o con esa amiga que “los jueves de cafecito” sólo habla de lo mal que la pasa con su novio -y sigue ahí sin tomar...

Seguro te has topado con ese compañero de trabajo que se la pasa quejándose del jefe, o con esa amiga que “los jueves de cafecito” sólo habla de lo mal que la pasa con su novio -y sigue ahí sin tomar decisiones- o bien, de ese emprendedor que culpa de todo al gobierno y los altos impuestos.

 

Sí, todas las historias que nos contamos puede que tengan cierto grado de verdad -Sí, los impuestos son altos y los gobernantes viven del erario; o sí, tu jefe puede ser un gran dolor de cabeza, pero también tenemos elección: cómo vamos a sobrellevar las situaciones de la vida.

 

La queja proyecta la responsabilidad de los hechos en algo externo; si la relación con mi jefe es mala, con el hábito de la queja sumamente arraigado, asumiremos que es así porque mi jefe es insoportable; sin embargo, ello no me dejará ver mi grado de participación en la toxicidad de la relación.

 

Como ya hemos visto, en “Toma las riendas de tu vida de una buena vez”, tenemos el poder de elegir de postura; ser víctima o responsable de las situaciones que vivimos día a día.

 

Si seguimos culpando a las situaciones externas de nuestra desdicha, esa actitud sólo nos llevará a frustraciones y a la ilusión de que estamos atados de manos ante las situaciones. En resumen, a una constante frustración.

 

  • De seguir ciclado en la constante queja, ¿cómo serán tus relaciones en un futuro?

  • ¿Cómo quiero que sea mi relación de pareja, o bien, con mi jefe?

  • ¿Qué puedo hacer para hacer que así sea?

Así que ya sabes, si quieres una vida PRO, ésta se construye en las decisiones del día a día, la dicha no llega por sí sola. Asumiendo nuestra responsabilidad y participación en las circunstancias que nos merman nuestra efectividad, tomamos el poder para cambiar aquello que nos afecta. Este es el mejor camino para vivir mejor y por ende, ser mejores en nuestro trabajo, relaciones y emprendimientos.

 



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