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POR Alonso Hernández

El estoicismo es la filosofía que han practicado grandes mentes de la humanidad y desde ahora puedes empezar a practicarla tú también.

No es mi intención abrumarte con teoría innecesaria, -como si fuera clase de Preparatoria- sólo te diré que ha sido practicada por personajes ilustres como Epicteto, Séneca, el Gran Marco Aurelio, Winston Churchill, George Washington, o en tiempos más actuales, Tim Ferris (La Semana Laboral de 4 horas), o Arianna Huffington fundadora del reconocido Huffington Post.

Si esas mentes practicaban –o practican- el estoicismo, veamos qué tiene que aportarnos dicha corriente filosófica.

1. Meta o fin claro

“Si una persona no sabe hacia qué puerto navega, ningún viento es favorable”,  Séneca.

Como dicen los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, es necesario empezar con un fin en mente. Sea lo que sea que inicies –un proyecto, tu día, alguna tarea cotidiana- es necesario saber qué quieres lograr con dicha meta. El sólo hecho de escribir una meta que tengas en mente aumenta las probabilidades de que realmente la cumplas.

Todo inicio debe estar conectado con un final, de lo contrario, serás como un barco sin rumbo fijo.

2. Introspección necesaria

"No nos afecta lo que nos sucede, sino lo que nos decimos acerca de lo que nos sucede" Epicteto

Imagina que te despiden de tu trabajo en este instante y, en lugar de abocarte a resolver dicha situación –quizá buscando un nuevo empleo o emprendiendo de manera definitiva en ese negocio que has tenido en mente pero que no lo hacías por falta de tiempo- empiezas a concentrar tus pensamientos y energía en quejarte, en asustarte y abrumarte por todo lo que se viene ahora que estás desempleado.

En sí, el despido no es lo que te afecta, sino toda la serie de pensamientos que estás teniendo es lo que realmente te atormenta. El estoico se concentra en resolver las problemáticas, en lugar de dejarse llevar por el pesimismo.

Así, nos toca ser conscientes de nuestros pensamientos, ver qué tanto nos está aportando pensar en la manera en que lo estamos haciendo y ver qué sí podemos hacer para dar un giro favorable a esa situación que tanto nos atormenta.  

3. Hay un tiempo para todo

La paciencia es una virtud cada vez más relegada. Creemos que si no estamos logrando nuestras metas es porque algo estamos haciendo mal. Un ingrediente principal de todo éxito es tomar acción, pero también lo es el respetar los tiempos. En otras palabras, la distancia también es parte del camino. Si estás haciendo lo que te corresponde y aún no estás logrando lo que deseas –y eso te frustra- no quiere decir que seas improductivo, simplemente es que todo proceso conlleva un tiempo. El que siempre no cosecha al siguiente día.

Y por cuestión de longitud dejamos hasta acá las prácticas estoicas. En el siguiente artículo veremos más beneficios de esta práctica filosófica.

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