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POR Luis Esquivel

En la vida hay años buenos como el 2008 cuando Barack Obama ganó la presidencia de Estados Unidos, 2011 cuando Game of Thrones llegó a las pantallas y 2012 cuando no se acabó el mundo; hay años malos...

En la vida hay años buenos como el 2008 cuando Barack Obama ganó la presidencia de Estados Unidos, 2011 cuando Game of Thrones llegó a las pantallas y 2012 cuando no se acabó el mundo; hay años malos como 2001 con la escalada del terrorismo mundial o el 2004 cuando se acabó Friends; luego está 2016, que habiéndose terminado ya (¡gracias a Dios!) para bien o para mal será un año que pasará a la historia como un parteaguas.

      Todo empezó siendo el año aún joven, con un evento quebrantó el orden del universo: Leo DiCaprio ganó un Oscar. De ahí en adelante, todo fue cuesta abajo. 

      El recuento pasa obligadamente por tres paradas que dejaron a la vista de todos las graves fallas que tiene la democracia: en junio, el Reino Unido votó por destruir el futuro de su juventud y abandonar la Unión Europea sentando un muy mal ejemplo para los italianos y los franceses; en octubre el pueblo colombiano decidió permanecer en guerra al decir NO a un acuerdo de paz negociado entre su presidente (irónicamente galardonado Nobel de la Paz) y las FARC; y en noviembre, contra todo pronóstico, Estados Unidos presionó su botón de autodestrucción al votar a Donald Trump como presidente, algo que al parecer por fin dio paz a Fidel Castro y que obligó a Hillary Clinton a mudarse al bosque (literal).

       Además de que en abril se filtra una especie de chismógrafo financiero mejor conocido como los Panama Papers, que le costó la vida política a más de un jefe de gobierno alrededor del mundo y de que la guerra en Siria alcanzó un nuevo clímax con la participación de Rusia a favor del régimen que logró recapturar Alepo y prácticamente ganar la última primavera árabe.

      Pero el año no se limita solo a eso, porque pasaron muchas otras cosas (#WUUUU), por ejemplo: Corea del Norte llevó a cabo nuevas pruebas nucleares creando tensiones con Corea del Sur, que al final se quedó sin presidenta por andar compartiendo secretos con su BFF; Brasil también se quedó sin presidenta, pues su Senado destituyó a Dilma acusándola de mentir con relación al presupuesto y en Venezuela la oposición ganó el parlamento acusando a Maduro de tirano (y con justa razón); en Guatemala asumió la presidencia un político de risa, o sea, el comediante Jimmy Morales y en Filipinas uno de miedo, Rodrigo Duterte quien abiertamente dice querer lanzar a sus enemigos de un helicóptero. Mientras tanto en España, apenas lograron conseguir un presidente después de varios intentos en elecciones y en Turquía apenas lograron conservarlo después de un fallido golpe de estado.

       2016 también fue testigo de un preocupante brote de los virus de zika y chikungunya, y del aún más preocupante reggaetón que invitaba a los mexicanos a cuidarse de ellos; atestiguó también el fin del amor entre Brad y Angelina y entre Lady Coralina y su prometido, pasando también por el desecho en México de la iniciativa presidencial sobre los matrimonios igualitarios (al contrario de muchos otros países).

     Hubo atentados terroristas en Turquía, Indonesia, Burkina Faso, Siria, Libia, Costa de Marfil, Iraq, Afganistán, Pakistán… ¡ah sí! y en Bélgica y Alemania, según se pudo ver en Facebook. El incremento en los crímenes de odio contra minorías negras, latinas y LGBT dejó al mundo más tieso que cualquier mannequin challenge  (gracias, Donald). También desaparecieron o se estrellaron muchos vuelos y en el resto de ellos se prohibió además de shampoo y cortaúñas, los celulares Samsung Galaxy, porque esos sí explotan. Y todo indica que además el mundo entró en una nueva etapa de extinción masiva de especies, la primera provocada por los humanos, ¡Qué vergüenza! Si Harambe viviera, se querría matar.

      Ya para finalizar, en diciembre inició una intensa disputa entre Obama y el resto del mundo pensante contra Putin y su patiño Trump. Pero el pueblo de México decidió mejor criticar las decisiones trascendentes de su gobierno cómodamente desde una mesa en los XV’s de Ruby. 

        Y no conforme con todo lo anterior tuvimos que soportar las muertes de David Bowie, Prince y George Michael… y Juan Gabriel, y Alan Rickman; de la princesa Leia (Carrie Fisher) y Debbie Reynolds, su madre; murió también R2D2 (Kenny Baker) y Margarito; soportamos la partida de Willy Wonka (Gene Wilder) y la de Mohammed Ali; perdimos a Shimon Peres y a Fidel Castro; se fueron Elie Wiesel, Zaha Hadid y Umberto Eco… 

¿Qué te hicimos, 2016?

Por fortuna algunas cosas son rescatables: en México “el Chapo” Guzmán volvió a la cárcel, en donde pertenece; Netflix estrenó joyas al estilo de Stranger Things, HBO revivió a Jon Snow y ¡UH! Pen-Pineapple-Apple-Pen; llegó Pokemon Go y los gamers están más delgados que nunca; se firmó y ratificó el Acuerdo de París, un respiro para el planeta; la humanidad llegó a Júpiter; a pesar de todos los problemas se llevaron a cabo los Juegos Olímpicos y los Chicago Cubs obtuvieron un nuevo título después de 108 años, dando una esperanza al Cruz Azul de conseguir un campeonato en más o menos 90 años.

 




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