probusiness

POR Luis Esquivel

La elección para presidente de la república de 2018 será histórica;

 

 Es tan histórica y trascendente como la de 1976 en la que sólo José López Portillo se presentó a la contienda, o la de 1988 y la caída del sistema, o la de 2006 que se resolvió con menos del 1% de diferencia entre los punteros. La de 2018 será histórica porque viene en un momento coyuntural y porque será la máxima expresión de la esquizofrenia que vive México en su vida política.

Y es esquizofrénica porque solo en México, en verdad solo en México, el pragmatismo es tal que sucede que los cinco nombres que aparecerán en la boleta electoral representan cosas tan disímiles y no necesariamente con sus contrincantes, sino con ellos mismos y con las siglas que representan. ¡Nunca había sido tan difícil decidir por quién votar!

De esta manera el candidato más viejo de edad es el candidato de los dos partidos más jóvenes en la democracia mexicana –MORENA y PES-, y el más joven es el representante del partido con el registro más antiguo, el PAN. Solo en México, los contendientes con más militancia en un partido compiten como independientes, mientras que el partido más “institucional” lleva como candidato al único aspirante que nunca militó en uno. Hoy hay más priistas en MORENA que en el PRI, más panistas en el PRI o de independientes que en el propio PAN y más perredistas en el PAN que en su partido que se desfondó dramáticamente.

En 2018 si alguien quiere votar por lo que el PRI representaba antes de la alternancia tendrá que votar por el candidato independiente o por MORENA, si alguien quiere votar por el PAN tendrá que hacerlo también por su otrora antítesis el PRD y viceversa, o si querían votar por el verdadero PAN, el de antaño, ya no tendrán ni siquiera opción porque su representante terminó por desistir, o podrían votar por el PRI. Solo en esta elección aquellos que quieran votar por una alternativa diferente al PRI, tendrán que votar paradójicamente por el PRI mismo.

En esta elección, la importancia ideológica quedó en segundo plano y fue vencida por la necesidad de mantener un registro; así el Partido Encuentro Social que es el más de derecha va aliado con los dos partidos que se encuentran más a la izquierda en el espectro, haciendo que su candidato sea la expresión de ambas ideologías al mismo tiempo. Y algo similar pasa con la coalición Por México Al Frente en la se reúnen la derecha histórica con la izquierda tradicional. En esta elección hay un candidato que lleva en la camisa las siglas de un partido cuasi religioso justo enseguida de las de un partido que aplaude al régimen de Norcorea.

Solo en esta elección hay un candidato que está a favor y en contra de casi todos los temas de la nación y su postura depende de qué color sea el chaleco que trae puesto. Solo en esta elección el candidato que está en contra de todo es el que tiene más apoyos. Solo en esta elección aquel con el perfil que siempre habíamos deseado para que nos presidiera está luchando por obtener el segundo lugar. Solo en esta elección hay un candidato cuya plataforma se decidirá luego con un “ya veremos”.

En 2018, si alguien interesado en el contexto económico quiere votar por la opción neoliberal en la boleta que defienda el libre mercado y el libre comercio tendrá que darle su voto al candidato del PRD uno de los partidos de izquierda que defienden la intervención del estado en la economía. En cambio, si se prefiere votar por el aislacionismo, los precios de garantía y la sustitución de importaciones de los años 60s, tendrá que votar por el candidato del partido que asegura ser la esperanza hacia el futuro.

Así, si alguien quiere votar por quien se opuso reforma energética aprobada por el PRI y el PAN que vote por el PRD; pero si quiere votar por quien se opuso a la reforma fiscal aprobada por el PRI y el PRD que vote por el PAN… no importa que el candidato sea uno solo.

O si alguien quería votar a favor de los derechos civiles de la mujer, la única mujer que estaba en la contienda sería su última opción pues representaba a la opción más conservadora. Hoy votar por el PAN representa impulsar la agenda de género y de la comunidad LGBT, mientras que votar por el PRI significa solo respetarla y votar por MORENA representa frenarla; lo mismo con el resto de la agenda liberal, por ejemplo, el uso lúdico de la mariguana o la despenalización del aborto, temas sobre los cuales dos candidatos enarbolan principios que no coinciden con su ideología, gracias a los partidos que los inscribieron en la boleta.

Hoy para votar por la libertad de prensa, habrá que votar por el moderado PRI, jamás por izquierda. En cambio, si tenemos en mente la libertad de manifestación habría que sacarle la vuelta, por lo menos en la CDMX. El derecho a la vida, ese si lo abanderan todos los partidos, excepto los ecologistas, para los casos de asesinos y secuestradores; y en cierta medida el candidato independiente que quiere volver a las prácticas mutiladoras de la edad media… curioso que sea él mismo el que represente lo más novedoso en cuanto a candidaturas de este ciclo electoral. 

Este año dar un voto en contra de la mafia del poder es dar un voto para que la mafia del poder permanezca, porque todos están en el equipo de campaña, en el propuesto gabinete o en sus listas plurinominales. Y hablando de plurinominales, las listas de MORENA están repletas de expriistas, expanistas, experredistas, exverdes, expanalistas, (expresidiarios); las del PAN tienen a perredistas en activo y las del PRD tienen a panistas que no han sido expulsados… porque los que sí han sido expulsados tal vez encuentren lugar en un posible gabinete del candidato del PRI.

Este año dar un voto al PVEM o al PANAL no necesariamente será un voto al PRI, como sucede usualmente. Bueno sí. A veces. Todo depende de dónde se vive.

Así es nuestra democracia: loca, surrealista, bipolar, rayando en la esquizofrenia. Así hay que votar, no hay de otra. El 1ero de julio, votemos por quien votemos habremos dado nuestra confianza hacia la continuidad y hacia el cambio de régimen; habremos votado tanto por el liberalismo económico como por la intervención del estado en la economía; a favor y en contra de la agenda social; etc. etc.

 

¡QUE LÍO!




NOTAS RELACIONADAS