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POR Alonso Hernández

“¿Emociones? ¿Qué es eso? Eso es para débiles mentales.

“¿Emociones? ¿Qué es eso? Eso es para débiles mentales. Yo soy una persona sumamente fría” Puede que este sea lo que te digas al escuchar “Inteligencia Emocional”; sin embargo, frío o no, todos habremos de lidiar con ellas. Por ello, acá te dejo 4 claves para mejorar tu coeficiente emocional:

Escribe sobre tus emociones

Brené Brown, Stephen Gullo y, sobre todo, James Pennebaker hablan de lo poderoso que es escribir cuando pasamos por un momento vulnerable, o en sí, incómodo en nuestra vida. Para que realmente funcione, se necesita redactar de manera objetiva los hechos que te incomodan, pero, sobre todo, por qué nos hacen sentir la emoción que experimentamos, siendo siempre sumamente sinceros con nosotros mismos.

¿Qué es lo peor que puede pasar?

Muchas veces sufrimos de parálisis por análisis. Nos abruma pensar en todas las posibilidades que pasarán si tomamos equis o ye decisión. Para evitar ese exceso de pensamiento, puedes preguntarte: ¿Qué es lo peor que puede pasar? Seguramente verás de manera objetiva la situación que te abruma y ello te ayudará a tomar una mejor decisión sin detenerte tanto en pensar las cosas.

Meditar

Al escuchar la palabra meditación puede que te surjan montones de ideas: desde ver rayos de luz, ángeles y piedras milagrosas; o bien, que esos sólo lo hacen los monjes tibetanos que flotan. Muuuy alejado de la realidad. Meditar puede ser más común de lo que piensas, puedes hacerlo desde tu casa y concentrarte en tu respiración por 5-10 minutos, mientras te dedicas a observar tus pensamientos y las emociones que ellos provocan.

La meditación no es milagrosa, es como ir al gimnasio, para percibir resultados se requiere de constancia y dedicación. A la larga, meditar diariamente te ayudará a poseer una gran flexibilidad emocional.

Conocer el origen de tus emociones

El último y el más importante de los puntos. Conocer el por qué te sientes cómo te sientes; es decir, “¿por qué me molesta que a mi compañero lo asciendan en el trabajo? ¿Es envidia?” Si es así “¿Por qué la siento? ¿Tengo menores capacidades, o bien, he tenido menor entrega a mis labores diarias?”

La verdad os hará libres, y en cuestión emocional es sumamente necesario no mentirse y aceptar de dónde viene nuestro malestar. Si te gustó el artículo, te invito a que lo compartas en tus redes sociales.

Nos vemos la próxima ;)




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