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POR PRO Magazine Chihuahua

Las empresas que se gradúan de una incubadora de empresas suponen estar listas para enfrentar el mundo.

Pero en realidad hay una segunda fase donde la mayoría necesitan ese acompañamiento y expertise para proyectos de largo plazo.

Aunque las aceleradoras de empresas aún no son tan conocidas como lo han llegado a ser las incubadoras, son parte importante para la mayoría de los proyectos empresariales. Si bien el trabajo de una incubadora es esencial, ya que es la encargada de dar ese primer impulso para empezar a avanzar en el mundo empresarial, las aceleradoras se encargan de coordinar y mejorar el ritmo de crecimiento que se necesita para acabar de darle forma al proyecto emprendedor.

Una aceleradora de empresas, a diferencia de una incubadora, tiene las herramientas para dar continuidad a un proyecto recién graduado de esta última, pero también se enfocan en dar asesoría a empresas que incluso tengan mucho más tiempo en el mercado. Debemos recordar que por mucho que tratemos de asimilar el crecimiento de una empresa con el de una persona, las empresas no maduran con el tiempo, sino con el desarrollo de su mercado, y este último en su mayoría se debe definir desde el interior de la empresa.

Como bien se sabe, el crecimiento de las empresas es importante para el desarrollo económico de un país e incluso para las grandes corporaciones, y es por ello que las aceleradoras hoy están fuertemente respaldadas por recursos no solo gubernamentales, sino también por parte de la iniciativa privada, y un ejemplo claro es NAVE, proyecto creado por AXTEL que pretende impulsar el crecimiento de los proyectos en Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC).

El enfoque de una aceleradora es ayudar al rápido crecimiento sin caer en errores de organización u operación, y si bien no siempre será necesaria en todas las empresas, una buena asesoría con gente empapada de gran experiencia siempre será útil, no importa si es una empresa de reciente creación o una empresa familiar con muchos años, al final todos son susceptibles de perderse en el camino. Es momento de formalizarnos, y como diría Robert Kiyosaki, pagar por asesoría es la mejor inversión.




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