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POR Luis Esquivel

La campaña presidencial 2016 ha sido calificada por los vecinos del norte como la más sucia y la más fuera de lo normal que ha tenido Estados Unidos ¡en su historia!      240 años de...

La campaña presidencial 2016 ha sido calificada por los vecinos del norte como la más sucia y la más fuera de lo normal que ha tenido Estados Unidos ¡en su historia!

     240 años de historia independiente viviendo en democracia y bastantes de ellos creyéndose los indicados para expandirla por el mundo; y de pronto un candidato barbaján, fanfarrón y boquiflojo y una candidata a la que la persigue su pasado vienen a sacarlos de la comodidad de su sistema con frases y actitudes que a decir de ellos escandalizarían a cualquiera. 

     ¡Qué poco aguantan! A aquellos que dicen tener ojos y oídos en cada rincón del mundo al parecer les hicieron falta lentes y aparatos auditivos en las elecciones mexicanas de 2012, y las del 2006... y las del 2000, pues haberle prestado más atención a México en periodo electoral seguro les hubiera dejado alguna preparación. 

      Para ellos no es ajeno un acalorado debate y menos lo son las acusaciones de todo tipo entre candidatos: podrán acusarse de corruptos, racistas e incompetentes, pero los apodos están fuera de todo límite: Crooked Hillary, Little Marco, Lying Ted son indignantes para los estadounidenses. La pregunta que queda en el aire es ¿qué habrían pensado de Fox en el 2000 diciéndole “La vestida” a su oponente y llamando tepocatas, alimañas y víboras prietas al resto de los priistas? Igual con las interrupciones y las groserías: los wrong, liar y hasta el nasty woman de Trump, son juego de niños contra del “cállate chachalaca” que AMLO le espetaba a Fox en cada ocasión pública que podía durante la campaña de 2006. 

       Según el candidato no favorecido, en 2016 en Estados Unidos las encuestas –y la elección- están rigged/amañanadas… cuchareadas, decimos nosotros, y ha sido nuestra historia por lo menos desde la elección de 1988.  En 2016, los republicanos escandalizados han acusado de que los muertos votan y a los politólogos les parece una ridiculez; una ofensa más a los mexicanos que tenemos seguro uno de los más altos índices de votantes muertos en el mundo.

       También los escándalos han estado a la orden del día, algo que los hace añorar aquellos tiempos en los que lo más grave era acusar que Barack Obama había nacido en Kenia. Los escándalos sexuales de Donald Trump son más en cantidad y peores en calidad que los de Bill Clinton y la corrupción de la que se acusa a Hillary no se había visto desde el Watergate de Nixon. Y pensar que en México es el pan de todos los días, no solo en una elección presidencial, sino en las más modestas regidurías. 

      También han sido cardiacos los registros médicos y las declaraciones de impuestos de ambos candidatos. A Hillary le afecto la neumonía en las encuestas, algo que parece raro para los mexicanos pues casi todos los candidatos y presidentes en nuestro país han tenido, por lo menos, cáncer. Y para Trump uno de sus más grandes errores ha sido no presentar su declaración de impuestos, cuando bien pudo haberla presentado modificada… como Ricardo Anaya o Andrés Manuel hicieron con su 3 de 3; falta de pericia habrá sido.

Pero dos gotas derramaron el vaso: 

Primero la amenaza de Donald Trump sobre meter a la cárcel a Hillary Clinton de ser electo presidente, cosa que fue comentada por semanas por todos los medios de comunicación; gran locura hubiera causado el proceso de desafuero al que Fox sometió a López Obrador en 2016 con claros motivos electorales, y aún más increíble habría sido el discurso con el que el mismo López Obrador amenazaba a Felipe Calderón de procesarlo incluso por crímenes de guerra. 

       Y segundo, la negativa del republicano a aceptar el resultado de la elección si no le es favorable como el atentado máximo a la credibilidad de las instituciones; algo a lo que en México estamos más que acostumbrados e incluso preparados, pues estamos seguros que será de nuevo el tema pasada la elección de junio 2018. ¡Más de una embolia habría causado el plantón de Reforma en 2006!

¿Estados Unidos? ¡PFFF…! ¡ASUSTADOS UNIDOS, querrán decir!




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