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POR Oscar Herrera

Según información del Banco de México (Banxico), la cartera de créditos de nómina se encuentra bastante deteriorada en nuestro sector bancario.

Pésima reacción

Según información del Banco de México (Banxico), la cartera de créditos de nómina se encuentra bastante deteriorada en nuestro sector bancario. Esto significa que cada vez son más los ciudadanos que piden y utilizan este tipo de créditos, pero que luego no los pagan. Se cumple la premisa que siempre, en los últimos 15 años, han manejado los representantes de los bancos en el país: que los mexicanos somos mala paga, que batallan para recuperar lo que nos prestan.

El tema tiene diversos enfoques, podemos empezar por señalar que, en efecto, los ciudadanos estamos bastante endeudados, y que, a pesar de ello, no nos detenemos y seguimos aceptando más créditos. Sucede que nuestra educación financiera es muy deficiente, y que por eso no cuidamos nuestras finanzas, porque no sabemos y no queremos, y entonces vemos el crédito como un ingreso extra, como un sueldo adicional que nos ofrece el cajero automático cada vez que pasamos por ahí.

Así, construimos avalanchas de deudas, auténticas bolas de nieve que no podemos detener y, cuando el problema hace crisis, pues simplemente nos cambiamos de banco y dejamos de pagar. Se nos hace fácil y así le vamos dando.

Igual podemos ver el tema desde su contraparte, es decir, la irresponsabilidad de los bancos al ofrecer estos créditos para el consumo sin ninguna restricción y sin ningún análisis serio sobre la capacidad de pago de las personas que lo solicitan. Para fines prácticos, los bancos regalan el crédito al consumo, por todos lados ofrecen tarjetas de créditos, préstamos de nómina, disposiciones de líneas en los cajeros automáticos, por internet al entrar a consultar un saldo, y así le podemos seguir.

 Sucede entonces que cuando se juntan los ciudadanos sin educación financiera, con los bancos sin políticas crediticias adecuadas, se generan distorsiones en el sistema bancario, las cuales terminan por ocasionar problemas con el paso de los años, como es ahora con este caso que tiene preocupadas a las autoridades del Banxico.

El punto, es que el sector bancario está proponiendo como medida para resolver esto, que cuando un trabajador cambie su nómina a otro banco, ellos tengan la posibilidad de perseguirlo e intervenirle su cuenta en el nuevo banco, para seguirse cobrando lo que la persona les adeude. Vaya, nomás eso faltaba, que los bancos quieran hipotecar y acorralar la nómina de los trabajadores, cual tienda de raya de la prehistoria.

 Y ahí está el Banxico, muy presto escuchándolos, privilegiando el diálogo para encontrarle soluciones a un problema estructural que originó el gobierno de Vicente Fox y que ninguno de los siguientes ha querido siquiera analizar, ya no digamos resolver.

Se entiende que a Banxico le preocupe la salud y la estabilidad del sistema bancario y crediticio del país, pero no se entiende, ni se justifica, que, por miedo de enfrentar al monopolio, equivoque las alternativas y preste oídos a propuestas abusivas que mucho perjudicarían a millones de personas trabajadoras que, con responsabilidad o sin ella, han hecho uso de los créditos que los bancos irresponsablemente regalan.

Desde luego que no es correcto que una persona disponga de un crédito que no puede pagar, ni tampoco que huya del acreedor y deje sin saldar la cuenta, pero no es algo que se resuelva expropiándole su salario por años.

Lo necesario es que el gobierno se enfoque en el problema y no en las consecuencias, es decir, que por un lado se avoque a la educación financiera de la población y por otro, a la urgentísima regulación del sector bancario en estos rubros.

Vaya, el tema no se resuelve preguntando, sino regulando de acuerdo a las mejores prácticas para un sistema bancario y crediticio de un país como el nuestro.

Amable lector, recuerde que aquí le proporcionamos una alternativa de análisis, pero extraer el valor agregado, le corresponde a usted.




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