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POR PRO Magazine Chihuahua

¿Nombres, Marcas o solo Dibujitos?

Cecilia Quilty 

Definitivamente el branding está de moda. Un concepto que antes era manejado por grandes e importantes empresas, de pronto, se volvió parte del léxico de las empresas “modernas” sin importar su tamaño. Hay quienes me dicen “Yo quiero que mi nombre y logo sea como Nike o Google, ya sabes… que sea famoso”.
     Estas opiniones ponen de manifiesto, por un lado, la necesidad reciente de ser reconocidos por su mercado, y por el otro, la falta de comprensión del concepto de branding, lo primero que tenemos que comprender, es qué es una marca.
     Si bien hasta hace pocos años la marca era el nombre y logotipo que permitía identificar a una empresa, sus productos o servicios, actualmente, van más allá: una marca es la suma de las sensaciones, percepciones y experiencias que una persona tiene como resultado del contacto con la empresa, sus productos y servicios.
       Y es que la marca no la posee la empresa, se genera en la mente de los consumidores, a través de las diversas formas en que entran en contacto con ella. Así, las percepciones que tenemos sobre una marca están influenciadas por lo que hayamos visto, escuchado o leído sobre ésta, tanto en medios -online y offline-, como el nivel de calidad del contacto con la empresa y lo satisfactorio de la experiencia. La consistencia de este complejo entramado de percepciones que se generan en la mente del consumidor, es lo que genera el valor y explica el por qué estamos dispuestos a pagar más o preferir una marca determinada.
      El branding es entonces, el proceso de gestionar todos los elementos que forman parte de una marca para que funcionen de manera sinérgica y puedan proyectar la imagen de marca que queremos.

¿Quiere tener una marca?
Más que buscar un diseñador gráfico para que le haga un logo o buscar en internet en HazTuLogo.com, defina primero:

Un concepto  // Éste es la esencia, el ADN de la marca, por eso es vital que sea diferente a su competencia y sólido, no solo de moda, pues debe de resistir el paso del tiempo. Cuanto más consistente sea el concepto, podrá permanecer inalterable durante más tiempo.

El nombre // Deberá ser atractivo, convincente y sostenible a largo plazo para que a quien entre en contacto con la marca, le resulte relevante. ¡Y ojo! Cuide que el nombre sea aplicable en las redes sociales pues de otra manera, el consumidor no nos percibirá como una unidad.

Story telling // Una vez tenemos claro cómo nos llamamos, nos toca decidir quiénes somos y qué vamos a decir de nosotros al mercado. Es decir, la historia o historias que comunicará la marca y que sean significativas y relevantes para el mercado. En esta parte es imprescindible que sea compartida por todos los que van a integrar la experiencia del cliente.

Una vez definido lo anterior, ya puede definir su logotipo, colores, formas, slogan y el conjunto de su oferta con que se presentará al mercado. Hasta que tenga claro los conceptos anteriores, no ceda el timón de su marca a un empleado o a un externo, pues navegar el complejo mundo de las percepciones no es para lanzarse a la deriva. Cosas de sentido común, el menos común de los sentidos. Hasta la próxima.




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