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POR Elizabeth Flores

PARA EL ALMA Y PARA TODO EL CUERPO… UN REMEDIO DEL PASADO, PARA EL MUNDO MODERNO

SCIENCE FOLLOWS MONEY Hoy en día solo se dedica presupuesto de investigación a aquellos complementos nutricionales que se pueden hacer polvos, píldoras y patentar para ganar dinero; pero un remedio, un complemento nutricional, un alimento tan nutritivo y básico como el caldo y fondo de huesos, es un vehículo de poder sanador, repleto de nutrientes. Las abuelitas no andaban tan mal.

Es decir, no se cuenta con importantes estudios científicos que demuestren como tal sus propiedades, pero se cuenta con un amplio respaldo empírico de miles de generaciones atrás y podemos saber con seguridad el rol de cada uno de los nutrientes del caldo en nuestro organismo. Los caldos datan su origen a la era de piedra cuando en las cavidades abdominales de animales muertos se colocaban piedras calientes, vegetales y granos para cocinar. Existe evidencia que los caparazones de nutrientes.

El caldo está repleto de nutrientes, es rico en colágeno, cartílago, aminoácidos y grasas esenciales, puede proveer protección contra el cáncer, artritis, alergias, problemas digestivos, desórdenes mentales y hasta enfermedades infecciosas. En particular me referiré al colágeno que está presente en todo nuestro cuerpo y constituye el 30% de la proteína total. Existen 25 tipos de colágeno y la palabra viene del griego kolla que signifca pegamento y es así porque el colágeno al ser metabolizado provee los aminoácidos necesarios para fabricar el tejido conectivo en nuestro cuerpo.

El colágeno mantiene la piel, le da firmeza, juventud y elasticidad, mantiene también los órganos internos y forma una barrera a nivel intestinal para proteger de la absorción de patógenos, toxinas y hasta células cancerígenas. El colágeno está en todo el cuerpo desde el cabello, piel, ojos, órganos internos, huesos, vasos sanguíneos y hasta las membranas celulares. Éste se va perdiendo con la edad y la única manera de producirlo es obteniendo la materia prima de huesos, cartílago y piel de otros animales a través de la alimentación.

Los complementos dietéticos siempre son una buena opción, pero la sinergia de nutrientes en el caldo tiene un poder sanador más grande que la suma de sus partes. Por esta razón es recomendable preferir el caldo hecho en casa sobre los polvos, cremas y píldoras comerciales.

CÓMO PREPARAR CALDOS…

 La nutrición varía de caldo en caldo y depende de la especie animal, estilo de vida y edad, de los vegetales y otros ingredientes que se añaden, así como el amor puesto en cada receta. Existen múltiples combinaciones y al existir más de 25 tipo de colágeno, es recomendable aprovechar de esta variedad.

 Ingredientes: Huesos de pollo (ala, muslo, piel, cuello, patas), res (jarrete, costilla, tuétano, nudillos), pescado (carcasa completa) y/o cerdo (patas).

Vegetales (cebolla o poro, apio, zanahoria (mirepoix), hierbas de olor (bouquet garni).

Vinagre (ayuda a extraer minerales de los huesos) Agua

En una olla o cacerola dorar los huesos con la piel o sus restos, después los vegetales. Cubrir con agua y llevar a hervor. Colar y disfrutar.

Esto se puede preparar diariamente para cocinar caldos y sopas, pastas, risotto o bien se puede colar y tomar.

Se puede hacer una vez a la semana y guardar en mason jars de vidrio y congelar, o también dejar reducir el líquido tras varias ebulliciones para que se concentre el sabor y verter en un molde de hielos para utilizar según necesario, como si fuera un cubo de knor suiza.

También puede prepararse en la olla de lento cocimiento: 6 tazas de huesos 1 cebolla 2 cdas vinagre Colocar todo en la olla y dejar reposar una hora. Tapar y cocinar a fuego lento de 6 a 12 hrs (toda la noche). Retirar los huesos. Colar.

 Mientras más gelatinoso esté el caldo, más nutritivo será. ¡Esa grasa y gelatina que se forma cuando se enfría es nutrición pura y eso es lo que estamos buscando comer!

El caldo de huesos es un elemento importante de recuperación y puede nutrir y enriquecer nuestras vidas de muchas maneras. Mi recomendación es tomar una taza de caldo al día, algo así como si fuera una taza de té “meat tea”.




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