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POR PRO Magazine Chihuahua

El secreto detrás del éxito de empresas como Apple va más allá de la creación de productos y radica, más bien, en su capital humano

Walter Isaacson, escritor de la biografía de Steve Jobs, investigaba qué hace exitosas a las organizaciones cuando le preguntó a este CEO cuál había sido su creación más importante. Había pensado que Jobs mencionaría el iPad o la Macintosh; su respuesta, sin embargo, fue que había sido Apple como empresa. “Hacer de Apple una organización que sea exitosa y que perdure”, le respondió Jobs, “ha sido mucho más importante y difícil que lanzar un gran producto”. Su respuesta describió perfectamente los retos que enfrenta cualquier ejecutivo, que no son la tecnología ni el capital, sino la organización y la gente.

     Entre el estado de resultados del que un ejecutivo es responsable y él como persona, existe una red de seres humanos e interacciones complejas con aspiraciones, inquietudes, temores, actitudes, capacidades y discapacidades, que en lo individual y en conjunto toman decisiones y ejecutan acciones que impactan los resultados presentes y futuros de la empresa. El enorme reto es entonces contar con gente cuyas decisiones y acciones, en forma individual y colectiva, lleven a resultados exitosos para la empresa.

     El equipo que forma una organización es la única ventaja competitiva sostenible que una empresa tiene en el tiempo, pero debemos tener simultáneamente una organización con la capacidad de contar y desarrollar a ese tipo de personas. Crear ese círculo virtuoso de gente que construya organizaciones exitosas y compañías que desarrollen personas sobresalientes es la tarea más importante que un ejecutivo debe realizar.

       Lograr esto es un tema de enfoque y de proceso. De enfoque para darle la prioridad y asignar los recursos que se requieren y de proceso porque para lograr esto se requiere tener procedimientos establecidos desde el reclutamiento, asignación, desarrollo, retención e incentivos. Existen al menos cuatro aspectos que se deben tomar en cuenta para lograr esto:

La agenda ejecutiva
Toda empresa tiene formal o informalmente los principales temas que están en la agenda del equipo directivo. Éstos son relevantes ya que son los que marcan las prioridades estratégicas y tácticas de la empresa. Como tal, son las que reciben más atención y a las que se asignan más recursos, empezando por el tiempo del equipo directivo, sin duda escaso e importante. El tema del talento y la organización deben estar en esa agenda, siempre.

      Así como existe un plan estratégico y sus derivados, debe haber un plan de la organización y el talento que responda a las siguientes preguntas: ¿cómo nos ayuda nuestra estructura a enfrentar exitosamente los retos que tenemos ahora y en el futuro?, ¿cómo nos aseguramos de que nuestro equipo tenga las competencias y las motivaciones adecuadas para enfrentar exitosamente los retos de la empresa? Éstas son sólo un par de las preguntas cuyas respuestas y su ejecución son fundamentales en el desarrollo de la empresa. No atenderlas tiene un costo enorme.

La importancia de la asignación
El líder y su equipo son fundamentales para el logro de resultados. Tiene muchas más posibilidades de ser exitosa una estrategia regular en manos de un equipo extraordinario, que una extraordinaria estrategia en manos de un equipo mediocre. Esto es válido desde un jefe de ventas con sus vendedores, hasta un director general con su equipo directivo. La empresa corre con un costo cuando se asigna a la persona incorrecta en un puesto y cuanto más importante sea el cargo, mayor será el precio.

Meritocracia a través de la evaluación y desarrollo
Una empresa está sujeta a una competencia feroz en el mercado, en donde el cliente es quien toma la decisión de su preferencia. Esta situación de competencia es lo que fuerza a las empresas a mejorar, sin ésta no se haría ningún esfuerzo por parte de la compañía para sobresalir.

       Para que la meritocracia pueda existir, deben crearse medios para evaluar e incentivar el desempeño y las competencias de la gente, e igualmente que permitan el desarrollo de las personas para mejorar sus capacidades y trabajo. Así, una cultura de meritocracia, aunada con mecanismos de evaluación, incentivos y de desarrollo es fundamental para tener al mejor equipo.

De lo transaccional a lo trascendental
Realizar una tarea es algo transaccional, pero llevar a cabo una misión con un propósito importante se convierte en algo trascendental, como la famosa analogía de “estoy construyendo una pared” versus “estoy construyendo una catedral”. Hacer que las tareas de la gente sean trascendentales para ellos se convierte en un tema fundamental para lograr el sentido de unidad y pertenencia del personal hacia la misión de la organización.

       Como líderes de una empresa, debemos abrir espacios para reflexionar y conversar sobre el rumbo de nuestras organizaciones, sobre si falta o no significado de lo que estamos haciendo, así como si estamos trascendiendo como organización y como personas.

      Quienes somos responsables de la totalidad o parte de una empresa, enfrentamos el mismo reto: desarrollar la organización que tenga la capacidad de crear negocios exitosos y formar gente que tenga la capacidad de transformar equipos destacados. Ésta es una tarea fundamental que no podemos delegar ni obviar.




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