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POR PRO Magazine Chihuahua

De clientes satisfechos a consumidores consentidos

Cecilia Quilty 

En los años ochenta, la globalización era el “boom” de los negocios. Después de años de estabilidad en el mercado, de pronto nuevas marcas llegaron a los anaqueles y nuestras vidas. Empezamos a consumir productos de aquí y allá con toda naturalidad. Nos volvimos un enorme mercado global.
      Hoy, gracias al desarrollo de tecnologías de información y comunicación, el mundo está mucho más conectado, pero, lo paradójico del asunto y tema de este artículo, es que mientras más globales, las tendencias de Marketing exigen enfocarse y adaptarse a cada país, a cada región, y a cada consumidor. Ya ni siquiera podemos hablar de segmentos, hablamos en términos de personas. Estamos entrando de lleno o volviendo a los productos y/o servicios personalizados.
       Apenas estábamos entendiendo el juego de la globalización, cuando el mercado se volvió aún más complejo. Los avances tecnológicos han provocado que usted y yo seamos consumidores mucho más exigentes que demandamos productos inmediatos, casi a la medida, y aún más allá, que las marcas se anticipen a nuestras necesidades con productos que nos satisfagan de una manera única.

     ¡Así es! En esta época moderna, tenemos que pensar global, pero a la vez, ofrecer productos tan individuales como en la época artesanal, pues la personalización es el nuevo paradigma y la nueva forma de conectar con un consumidor que, si no se siente bien atendido en sus necesidades, fácilmente puede cambiar sus preferencias. ¿Cómo enfrentar entonces las demandas de este cliente que muchas veces parece más un niño berrinchudo e hiperconsentido que vive en una era de globalización y que le da la posibilidad de exigir productos y servicios desde cualquier parte del mundo, pero que espera ser tratado con un individuo único? Muchos empresarios y comerciantes se enojan y me preguntan ¿por qué, si tengo este (restaurant, producto, edificio, etc.) tan bueno, tan bonito, con tanta calidad, los clientes prefieren esto otro menos bueno, de menor calidad y más caro?

       La respuesta es la misma de siempre, supieron conectarse con su mercado. Desde los pequeños negocios hasta las grandes marcas, con más o menos recursos o tecnología, tenemos que volver dentro de la modernidad a los principios básicos del comercio exitoso: conocer perfectamente nuestro target, con sus gustos y necesidades; diferenciarnos con toda claridad de nuestra competencia, y ofrecer un producto personalizado que cumpla con las expectativas de su consumidor. Aún en esta época moderna, llena de imágenes retocadas o creadas en Photoshop, se aplica la filosofía del Principito, lo escencial es invisible a los ojos. Conéctese auténticamente con su mercado, conózcalo, defina un producto o servicio que lo satisfaga, defina el mensaje y la comunicación y luego busque la tecnología más actual y moderna para ponerlo en el mercado global.

       Cosas de sentido común, el menos común de los sentidos; hasta la próxima.




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